sábado, 8 de febrero de 2014

Sinceridad

La evidencia de lo que se está viendo, sintiendo, pensando, expresando sin enmascararlo, sin obsesionarse en no querer ver o expresar lo obvio, es falta de sinceridad. La sinceridad es fundamental para comprender, se puede ver poco pero si hay sinceridad es la posibilidad para aumentar la visión y la comprensión. 

 El enrevesado enjambre psicológico y emocional con su realidad consciente y subconsciente, provoca muchas veces una falta considerable de sinceridad, y justamente el medio por el cual se puede mejorar el entendimiento y el aumento de lo más importante, que es la auténtica aceptación, no un estado de conformismo, frustración, impotencia etc. es esa misma sinceridad. La sinceridad puede ir progresando, en aspectos simples y en una medida pobre, pero puede ir aumentando progresivamente.

 Lo que sucede con la sinceridad, es que muchas veces no aumenta por miedo a ver más claramente, y al inicio sufrir, por la crítica, el juicio moralista que se ha adquirido, mezclado con la idea errónea y negativa de nosotros mismos, y ese miedo o huida es el mayor impedimento para su aumento. 

 En la demanda de claridad personal, de paz y mayor felicidad, y en la demanda de espiritualidad, la sinceridad es el medio a destacar para subsanar esa demanda. La sinceridad aunque parezca que hay la que hay, siempre hay una posibilidad para ella.

viernes, 7 de febrero de 2014

Castigo

Si el castigo fuera necesario, debería llevar implícito la claridad de reconocer un supuesto error, no el castigo como finalidad. Un error es fundamentalmente una transgresión del respeto mutuo, o de los derechos humanos, y un error también es la propuesta de una acción y no llevarla a cabo, o llevarla a cabo no correctamente.

 El mostrar para ver y reconocer la importancia del respeto a toda forma de vida (la vida), pues la vida la somos, y todos queremos serla, todos quieren ser ellos, y despistadamente menospreciamos y agredimos a los otros que también los “somos”, vida. Hay una interacción constante en la vida como vida, y la acción, reacción o consecuencia se produce en un universo de carambolas y bumeranes existenciales. Una evidencia inmediata de esa consecuencia del error, es el famoso castigo social o que imparten los educadores directos, que deberían intentar con el castigo hacer tomar más conciencia de ese supuesto error. El castigo por el hecho del posible sufrimiento implícito como valor fundamental, es un nuevo error de lo que debería de ser el castigo.

 Parece que predomina el pretender hacer vivir el sufrimiento como único pago o consecuencia del error o sufrimiento producido. Y si es posible más sufrimiento que aparentemente el sufrimiento que haya podido producir el error. Y se suele valorar poco el posible autentico arrepentimiento del sufrimiento producido por el error cometido, o en el peor de los casos el sufrimiento que se ha querido provocar deliberadamente, que no deja de ser un error por falta de conocimiento claro del respeto del vivir, y del Ser Vida. 

 En el pretender que el castigo en sí sea la única o principal finalidad consecuente de un error, da a entender que se puede creer que el castigo en sí, puede provocar arrepentimiento y llevar a pedir realmente perdón, y eso por experiencia, muestra que en la mayoría de los casos no es así. Y también el pensar que no hay solución al error (“el mal”) y hay que combatirlo con el mismo mal (diente por diente, ojo por ojo), sin plantear para nada el comprender el por qué, y la verdad del respeto. Eso muestra poca comprensión y la poca consecuente compasión. 

 Si que a veces el sufrimiento provoca entendimiento o discernimiento, y a nivel básico existencial es una manera de poder reconocer el error, como se suele decir, o se aprende discerniendo o sufriendo. Pero en la relación humana debería de predominar el intentar discernir, y esto debería de ser la base de la pretendida educación, el aprendizaje, el discernimiento y su consecuencia puesta en práctica. Conciencia, coherencia, y consecuencia.

jueves, 6 de febrero de 2014

Violencia, y violencia de género

La violencia es normalmente la expresión exterior de un conflicto interior, la violencia está en la mente y su expresión fuera es su consecuencia última. La violencia se produce por cuatro grupos fundamentales que siempre son varias situaciones de conflicto, como por ejemplo: A/ Una vivencia de sufrimiento donde encuentra su única salida en la violencia. B/ Una “violencia” (fuerza) empleada para reprimir una acción que provoque injusticia, como la falta de respeto mutuo o la violación de derechos humanos evidentes. C/ La violencia por los medios que sean, que en sí, son la búsqueda de beneficios egoístas. D/ La violencia solo por el hecho de demostrar la superioridad, la dominación, el poder.

 En sí toda violencia es un conflicto de falta de lucidez y amor, y es muy fácil que la violencia genere más violencia retroalimentándose, si no hay suficiente sabiduría y paz interior. Por eso la solución básica y fundamental es el aumento de entendimiento-reconocimiento de los valores y respetos fundamentales de la vida, y liberarse de la idea de identidad negativa, que en definitiva es la carga acumulada de limitación y sufrimiento envuelta y centrada en la idea de yo, los otros, la vida.

 El complejo psicológico-emocional de inferioridad y superioridad, con la acumulación del miedo a perder o no ganar es la base del problema de la violencia. El creer que las personas me pertenecen, el no soportar el abandono, el sentirse que uno es menos que el otro, el estar acostumbrado a tener unos privilegios, es fundamentalmente la base de la violencia de género. Aunque puede haber solo manipulación emocional, eso no es más que un tipo de conflicto que genera sufrimiento (violencia latente).

 La mujer por lo general en nuestra cultura ha estado sometida al hombre, y tiene una fuerza-resistencia-astucia considerable, pero ha podido generar un complejo de inferioridad o impotencia, en muchos casos notable, aparte de tener un papel decisivo en la procreación que le ha hecho y en el pasado más que ahora necesitar unas seguridades-protecciones importantes. El hombre ha acumulado unos “privilegios” pero al mismo tiempo unas limitaciones, el hombre en general tiene de naturaleza más fuerza “bruta” y se ha acostumbrado a usarla para solucionar parte de sus problemas. Estas vivencias mujer-hombre combinadas con la identificación con su complejo de inferioridad-superioridad es la base de la violencia de género.

 Todo lo dicho no quiere decir que la mujer no pueda generar violencia, manipulación, y maltrato consciente o inconscientemente. La mujer puede con su astucia, intentar atormentar y liar considerablemente. Pero la predominancia de violencia masculina es destacable.

 Es importante descubrir como una idea creída-afirmada en el pasado, tiende a reafirmarse, si la idea es que merezco ser castigado-a, aunque conscientemente no se desee, esa idea tiende a reafirmarse, o también conjuntamente con el miedo a perder…, pueden ser las bases que hacen el mantener una relación reiterada de maltrato.

Meditación

En la comprensión de la meditación es importante la diferenciación de la meditación como practica (técnicas o métodos) y la meditación como reconocimiento de un estado, un estado de presencia-presenciación, un estado que podría incluir y trascender los otros tres estados básicos, como son el estado de vigilia, el de sueño con sueños, y el de sueño profundo. Aunque es en el estado de vigilia que se reconoce este estado incluyente y trascendente, es desde el estado de vigilia que se ve y comprende el funcionamiento de la mente, la mente como un proceso experimental de adquisición y acumulación de información (experiencias), interrelación de información, y transformación de la información en tipos de información (nuevas experiencias).

 Desde el estado de vigilia se puede reconocer la relajación corporal, la entrada en sueños, y el olvido. Pero en el estado de vigilia observando se puede conocer el movimiento del pensar, recordar, emocionar, proyectar, y generalmente todo ese experimentar vinculado con la idea consolidada de yo (identificación), un yo cargado de ideas, recuerdos, emociones, proyectando posibilidades. La meditación es reconocer la presencia-observación-darte cuenta, conjuntamente con lo que te estás dando cuenta, y sobre todo desmarcándose e incluyendo ese yo idea. 

 La palabra meditación puede tener dos interpretaciones, una como reflexión concentrativa y otra como este reconocimiento y vivencia de presencia anteriormente expuesto, que realmente en nuestro lenguaje es más acertada la palabra contemplación. La palabra meditación se ha asociado a la palabra sánscrita de la mística de la tradición Védica (hinduismo) Dhyana, que es posterior en un proceso Yoga (mística) a Dharana (concentración).

 En muchas tradiciones místicas aparece esta indicación meditativa-contemplativa. Pero hay que diferenciar las técnicas concentrativas, del estado en sí, aunque se pueden entremezclar, el estado de presencia es en toda experiencia. El estado de presencia (darse cuenta) normalmente mantenido en quietud y relajación corporal pueden aparecer exaltaciones de lucidez comprensiva, gozo-amor-unidad, intensidad-potencia, vacío-quietud. Estas experiencias pueden indicarse en diferentes tradiciones como por ejemplo Samadhi-s (hinduismo) o más conocidas en las tradiciones occidentales éxtasis y “éntasis” (gozo en absorción hacia adentro). Estas experiencias de exaltación también pueden aparecer espontáneamente, y generalmente son difíciles de asimilar correctamente. 

 En la indicación mística la meditación es para vivirla-reconocerla en su máxima realización incluyente y trascendente, y a eso se le ha llamado Iluminación-Realización, Satori, Nirvana, o realizar Sahaja Samadhi.

 Como método la meditación es hacer un espacio-vacío para ver y reconocer, esto se puede indicar como hacer silencio, quietud, prestar atención tranquilamente, etc. y entonces reconocer o dejar que las cosas sean tal cual son, independientemente a la interpretación, y, o estar-ser “mas” en sí mismo. 

 Sobre todo la importancia de la indicación de la meditación es ese reconocimiento y consolidación de presencia-presenciación, diferenciándolo de las ideas de identidad (identificación), ese famoso yo, ideas asociadas a experiencias.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Fe

La Fe como dos aspectos, uno, dar fe (verdad) de algo, fe de vida, de bautismo etc. la fe como confirmación de una verdad. Otro como la creencia que se tiene religiosa (creencias de Dios), o la fe (confianza) que se tiene sobre alguien. Ver como se diferencian y se unen esos dos aspectos de la palabra fe, la vedad o la supuesta verdad.

 Discernir bien entre la supuesta verdad y la verdad es muy importante para consolidar la fe. La fe, es también como normalmente se usa la palabra intuición, intuir pero no estar seguro o intuir una verdad pero no saber bien sobre ella. Saber de una realidad con una gran intensidad de certeza, pero saberla en su esencia, y no tener la claridad mental del como es, que es verdaderamente, y qué relación tiene con las ideas, ideales, o suposiciones que se tienen sobre esa supuesta realidad. 

 A veces la supuesta fe esconde el estar seguro por tozudez, por no querer desprenderse de ideas-ideales, que forman parte de la identidad (identificación) de uno, y muy posiblemente se han defendido intensamente, y hasta intentar convencer (convencerse) de ello a los demás. No estar dispuesto a desilusionarse si es necesario, seguramente por orgullo, o por miedo a pensar que si uno se desprende de unas ideas va a sufrir, y qué vergüenza estar tanto tiempo equivocado ¡no puede ser!

 La fe como evidencia es verdaderamente fe, y toda supuesta fe (creencia) es para ser vivida, no creída. Aunque el derecho a creer es un derecho respetable, el investigar profundamente, y querer vivir la verdad del supuesto creer, dignifica y ennoblece esa verdad. Pero lo más importante es que esa verdad se viva totalmente como verdad, y eso es muy diferente a vivirlo como creencia.

 El supuesto o explicación que se da a una verdad, como que es un misterio, o el no saber exactamente que es, y nuca se podrá saber, y a partir de ahí configurar la creencia como fe. Y que esta fe es una bendición, que unos tienen y otros no. Posiblemente esto esconde una falta de veracidad, valentía, y autentico discernimiento. 

 Lo que se sabe de muchos místicos de diferentes tradiciones, es que a través de una fe (intuición o creencia) evidenciaron intensa y certeramente para ellos esa supuesta verdad, y que contradecían luego las ideas o ideologías que envolvían esa supuesta fe. 

 Toda auténtica “fe” verdad es realizable, y doy humildemente fe de ello.

Información y Transparencia

Manipular, maquillar, alterar o suponer lo que puede ser la información sobre los hechos, sobre el conocimiento de tal como son las cosas o fueron. Que la información sea lo más objetiva posible, aun sabiendo que siempre hay un aspecto subjetivo, e intentar minimizarlo por una visión global, desde un punto de vista de máxima objetividad consensuada, es lo correcto en relación de la máxima transparencia.

 Si la ciencia y tecnología avanza en todos sus aspectos consecuentes como la medicina, astronomía, biología, informática etc. es debido al correcto conocimiento y el compartirlo. Lo que suele limitar el avance es no compartir la información correcta en una falta de transparencia, o no estar abierto a conocer los hechos tal cual son. Por egoísmos, o por limitaciones personales que impiden ver la realidad tal cual es, limitan y alteran la información en una falta de transparencia. 

 La fantasía, la imaginación sobre como son las cosas o nos gustaría que fueran, el dar una explicación o suposición sobre algo que no se sabe, ha sido demasiado frecuente y nuestra cultura está impregnada de esta forma de ver la vida. El intentar esconder los hechos porque parece que resultan poco atractivos, el mentir, el inventar el ilusionar, en un aparente buen fin ha sido sobre todo, y es demasiado frecuente. Los reyes magos, las mitologías, leyendas, “historias” religiosas, etc. son una muestra de ello, y esto ha impregnado la forma de ver, y de creer que hace difícil cribar lo auténtico de lo que no lo es. Una cosa son símbolos que quieren representar unos aspectos de la vida, y otra muy distinta hacer del símbolo la verdad en sí misma. Las parábolas que quieren dar a entender algo pueden ser muy válidas, pero no mal interpretarlas. Muchas veces la visión subjetiva es demasiado interpretativa, y confunde notablemente. Fantasear, imaginar por divertimento puede estar muy bien, y eso a veces puede marcar una línea de investigación como posibilidad o hipótesis, pero saber cada cosa lo que es, es muy importante.

 Uno de los líos más importantes en la mente humana es de una falta de información clara sobre la vida y el Sí mismo, y es lo que provoca más confusión y sufrimiento, ya que a partir de las ideas erróneas y muchas veces negativas, miramos interpretando, tomamos decisiones, y nos relacionamos. El bien que intuimos que deberíamos de vivir o la liberación de egoísmos que hacen flagrante la injusticia, la falta de respeto, la violencia etc. es en gran medida por una falta de información correcta y trasparente. Se puede tener poca información, pero la que se tenga que sea lo más correcta posible, con eso simplemente podría mejorar la calidad de vida.

martes, 4 de febrero de 2014

Sexualidad y Placer


Los dos aspectos fundamentales de la sexualidad son la reproducción y el placer. Para el ser humano la reproducción puede y posiblemente debería pasar por una reflexión personal del cuando, como o con quien, y porque, que será el resultado de conocimientos, educación, y vivencias resultantes de su singularidad individual como respuesta y asimilación de las experiencias vividas, y eso dará lugar a su propia y respetable decisión. Dependiendo de la edad o singularidades muy concretas, el acompañamiento “adecuado” puede ser muy necesario. 

 El placer debido a la sexualidad es un derecho y una decisión personal. La educación debería de informar amplia y correctamente, sin tabús, ni obsesiones moralistas, ni filosofías represivas, o liberalismos fóbicos. 

 El placer de la sexualidad tiene dos aspectos, el individual, o en relación con el otro, y este último debería de estar basado en el respeto. El respeto es la expresión máxima de una personalidad sana. El amor por el otro, su expresión y su reciprocidad en el placer de la sexualidad, es la experiencia que exalta la vida por el mismo valor de ella, la felicidad-amor, y la culminación del placer de la sexualidad, el orgasmo, es una experimentación muy genuina de esa felicidad-amor. 

 Los problemas derivados de la sexualidad, normalmente son de la personalidad. Las ideas-emociones vividas que han configurado la creencia de identidad con las cargas de complejos de inferioridad-superioridad, acumulando sufrimiento, culpa, castigo, vergüenza, son la base de la mayoría de los problemas de la sexualidad. En unos casos usando el placer de la sexualidad para compensar la angustia acumulada, creando hábitos de placer compensatorio, y en otros una repulsión y marginación de la sexualidad. Normalmente las filias de la sexualidad, los masoquismos y sadismos, el sentirse humillado o dominador, la violación, etc. son producto de la mezcla de los sufrimientos, y compensaciones de la base de la personalidad. 

 Las represiones moralistas de cualquier tipo, muchas veces con un pretendido “bien” ideológico, religioso etc. se han mezclado o provocado esta base problemática de la personalidad, y esto es la base casi de todas las aberraciones de la sexualidad. Esto no es ni más ni menos que el resultado del sufrimiento, y la falta de respeto. 

 Todas las metodologías que emplean la sexualidad en vías de la espiritualidad, en el mejor de los casos es llegar a ser conscientes de los posibles problemas anteriormente citados, y vivir libremente y armoniosamente el placer-amor, y su consecuente estado de relajación física-mental. Otras muchas veces es un lio de líos, con muy buenas intenciones.

¿La crisis es una oportunidad? Crisis What Crisis

Si la crisis es una situación crítica, y crítica porque hay un problema de sufrimiento, limitación, injusticia, etc. Una situación crítica en la salud (enfermedad), económica (pobreza), valores humanos (imposición y marginación), Personalidad (egoísmo), espiritual (confusión de identidad y existencialidad). Toda estado de crisis, en sí, no es una oportunidad, sino una problemática y quien vive una problemática la oportunidad es salirse de ella. Si la crisis es el resultado de una mala praxis, la oportunidad es el posible aprender de un pasado, pero fundamentalmente lo importante es salirse de un determinado “presente”. Si la oportunidad es adaptarse o descubrir otros valores para vivir lo mejor posible este presente, la oportunidad es en realidad una adaptabilidad inteligente. Si la oportunidad es reconocer unos errores para que no provoquen otra crisis, la oportunidad es realmente ser más conscientes.

 La existencia es un continuo cambio o regeneración y recreación de formas existenciales, manteniendo unas bases fundamentales, en un principio de armonía existencial desde el cual las posibilidades son infinitas. Reconocer estas bases fundamentales o armonía base que es inherente a existir, y obrar en concordancia con este principio armónico, es fundamental para la aceptación, el no conformarse, y armonizar “mejor”. En sí, la existencia globalmente está jugando a esa armonía desde siempre. Como individuo reconocer y aprender este juego existencial es siempre una oportunidad. A nivel individual liberase de exclusividades excéntricas, egocentrismos radicales, es necesario para el buen funcionamiento personal, y social. La existencia muestra los ecosistemas y como la multipluralidad vive en la unidad existencial, y que todo colabora en el todo, y nada esta aparte del todo, que el todo da posibilidad infinita a la aparente individualidad, siempre y cuando esta individualidad no se enferme en egocentrismos, y se convierta en nociva, destructiva para las libertades de las otras individualidades. La existencia permite un margen de crisis, pero vuelve a una armonía base.

 La crisis es la oportunidad de salirse de la crisis. Otra cosa es el pensamiento obsesivo de pensar que siempre se está en crisis, o el miedo compulsivo a una posible crisis. Pero la crisis cuando es crisis es un malestar que hay que intentar solucionar.

lunes, 3 de febrero de 2014

El olvido y la presencia presente ahora, pueden ser aspectos de “Dios”

Olvidar el sufrimiento, y la culpa. Olvidar el gozo del ayer para vivir el de este momento. Olvidar las “malas obras”. Olvidar las creencias dogmáticas y fanáticas. Olvidar la venganza, la ira, los celos, la tristeza, la soledad afectiva, la inferioridad y superioridad. Olvidar todas las vergüenzas. Olvidar el ir de, o el tener que. Olvidar y hacer tabla rasa ahora. Olvidar todo lo que se puede olvidar. Olvidar el olvidar en el olvido.

 Absorberse en el instante presente. Presencia ahora libre de cargas del soñado pasado. Abierta presencia a lo nuevo ahora. La libertad e intensidad de la presencia presente. La total disponibilidad presente, ¡aquí! La integración de todos los aspectos que configuran este presente. La concentración intensa en la evidencia de ser y estar presente. La inmediatez espontanea, sencilla y natural de la presencia presente.

 La evidencia de ser consciente, en el darse cuenta como presente, o conciencia presente. Reconocer el olvido y la esencia de la presencia presente como Aquello, Eso, que Es.

Sentido comun

El sentido común popularmente dicho como el menor de los sentidos. Sentir en comunión, ¿comunión con qué? intuitivamente aquello que sencilla e evidentemente debería de ser lo mejor para todos, lo que favorece el mayor bien posible, aquello que da la solución más práctica, coherente, y eficaz posible, cuando la inteligencia da la opción menos dolorosa, destructiva, e inclusiva. La comunión (unirse con lo aparentemente diferente) es comprensión y compasión, y esa comprensión y compasión es con el sentir (sentido), y el sentir es la vida sensible que tiene derecho a existir, gozar, expresar, y el sentido común debería de ser la comprensión y aplicación de eso en todo. El sentido de vivir es el derecho a sentir y expresar el vivir.

 El sentido común no debería de ser, el usar la inteligencia para defender una causa, idea, hecho, interés por encima de la libertad o respeto al ser humano y las formas de vida en su conjunto. El sentido común no debería de ser la visión egocéntrica en perjuicio de lo otro, o del otro. El sentido común no debería ampararse en el aparente bien o decisión de una mayoría, en perjuicio desde el ¡buen sentido común! de los derechos humanos de una minoría. 

 El sentido común es la opción mejor, simple, sabia, y realmente practica en cualquier circunstancia. El sentido común es la expresión excelente de la lógica. El sentido común es el sentido que armoniza los sentidos. El sentido común es la liberación de la duda, la confusión, la obsesión fanática de defender o atacar. El sentido común es la máxima claridad posible en el momento presente.

domingo, 2 de febrero de 2014

Sufrimiento, agresión y defensa

El dolor producido por una agresión a nuestra creencia de identidad es la base de todo posible sufrimiento psicológico y emocional. Este sufrimiento o angustia potencial base, que no es más que el sufrimiento del pasado traumático no trascendido, es el fundamento de la mayoría de conflictos personales o de relación social, familiar, etc. 

 Cuando aparece la agresión (sentirnos atacados) a nuestra vivencia de autoestima con menosprecio, en infinidad de matices, como en las ideas y emociones de impotente-débil, no aceptado y querido-amado, tonto insignificante menos que nadie, sentirse ridiculizado, feo, malo, despreciado, etc. Esta experiencia aunque se hayan vivido en un corto espacio de tiempo pero con mucha intensidad, crea una base latente construyendo la idea negativa de nosotros como alguien, y construye un yo crítico, y un yo que huye de esa crítica, y eso en la intensidad que sea, es constante en el vivir. A veces hay momentos que parece que casi no se note y otros es la guerra de uno mismo con uno mismo o con los otros (que no es ni más ni menos que lo mismo). 

 Estar atacando, o estar a la defensiva para atacar, puede ser muy frecuente.
Estar tranquilos aparentemente y sentirnos atacados de golpe, en una incomprensión del ataque, venga de los “otros” o de “mí mismo en mí mismo” suele ser por desgracia una experiencia demasiado frecuente.

 Todo este proceso de pensamientos y emociones negativas son el fundamento del sufrimiento del ser humano, y todo egoísmo que vemos en la sociedad, está instalado en nuestra mente, y se expande en todas las relaciones humanas, amigos, pareja, familia, profesión, política, religión (el mal del mundo es mi mal) solucionar mi mal es solucionar el mal del mundo. Y no se va a solucionar con ataques o defensas que no son más que ataques encubiertos. La posible solución está en deshipnotizarnos, y la posible colaboración a ello. No es fácil pero es una posibilidad, y en primer lugar es ver, comprender, o ser lo más conscientes posibles de nuestra angustia, ira, tristeza etc. interior. 

 Muchas veces esta angustia base esta tapada por una interpretación de ir de bueno, sano, seguro, inteligente, etc. y otras de muy desgraciado por las cosas que me suceden. Todo este “serial” tiene la misma base (la angustia base), y muchas veces cuando la vemos en los otros solo sabemos atacarla, menospreciarla, reírnos de… y no nos damos cuenta de quien verdaderamente atacamos, menospreciamos, o nos reímos. Y esto normalmente solo hace que incrementar el problema. 

 Liberarnos del miedo al sufrimiento y a la perdida, y reconocernos en evidencia y sencillez, como vida en totalidad.