sábado, 22 de febrero de 2014

Milagro y milagros

 ¡La vida es el milagro!, el milagro de todas las formas de vida, el contraste y diversidad espectacular de los seres vivos, con todas sus singularidades, cada gestación y nacimiento es un milagro. Esta inmensidad del universo en una multitud de posibles experimentaciones milagrosas. Este milagro de cada día, en cada amanecer es verdaderamente un supremo milagro. El ahora como presencia consciente es verdaderamente el real milagro. Desde una mirada inocente, por simple que sea la experiencia que se viva, es espectacularmente mágica.

 No hay nada sobrenatural todo es auténticamente natural, es la naturaleza de la vida, la existencia. A veces una experiencia que sobresale a una cierta normalidad se le llama milagro, pero todo forma parte de este juego del existir. El deseo humano de querer perpetuar una experiencia, de cambiar unas circunstancias, de ser más poderoso que los demás, aunque sea aparentemente por el bien, por la justicia, por un pretendido amor etc. o el gran deseo de querer conseguir cualquier cosa. Todo eso es un caldo de cultivo para la imaginación, la fantasía, y la manipulación.

 En este proceso evolutivo y recreativo de la naturaleza de la vida, y en especial el ser humano, la inteligencia, la voluntad, el amor, la investigación producen verdaderas maravillas. En un momento dado una intensa voluntad y amor provocan situaciones que salen de lo normal y eso pude parecer milagroso. También la sugestión y la posible manipulación mental provocan unas situaciones o experiencias momentáneas verdaderamente espectaculares. Pero para que la existencia sea experiencias necesita regirse por unas pautas fundamentales de contrastes, limitaciones comparativas, nacimiento, muerte, tiempo y espacio. Y así en el Ser esencial, desde sí mismo, en sí mismo, por sí mismo, siendo todo y nada simultáneamente, y sin dejar de Ser su naturaleza de eternidad, la existencia existe.

viernes, 21 de febrero de 2014

Búsqueda qué búsqueda

 El bucle u obsesión de la idea e ideal de buscar esto, eso, o aquello, muchas veces se produce porque realmente lo que se busca no concuerda con la realidad de lo que es posible encontrar. Muchas veces consciente o inconscientemente lo que se pretende encontrar es un estado idealizado, y mantenido en el tiempo, que no es más que una fantasía imposible. 

 La verdad oculta de esa búsqueda es un reconocimiento realista que hace ver la trampa del buscar. Aunque primero hay que conocer que por una parte lo que se quiere es un estado de gozo-amor-felicidad, y por otra un mantenimiento estable de un estado imaginado sin cambios ni dudas que conlleve también paz y felicidad.

 Muchas veces la personalidad insatisfecha que busca, crea una enorme cantidad de fantasías-poderes-posibilidades imaginadas y creídas, que solo el desliar ese lío de ideas e ideales es toda una desprogramación compleja. 

 Puede ser fácil el darse cuenta del cómo muchas veces que se logró conseguir un deseo, luego desilusiona porque en el fondo no era lo esperado que se quería vivir. A veces al inicio de realizar ese deseo puede vivirse gozo y euforia considerable, pero dura poco o no lo esperado. Otras muchas ni el gozo-paz esperado. Los pensamientos de: Cuándo consiga……..luego seré feliz o estaré en paz y me sentiré seguro. Pueden ser muy frecuentes, y no terminar en toda una vida. Y también sucede con los pensamientos e ideales asociados a la espiritualidad con las posibles variantes, iluminación, gracia de Dios, amor unitario, moral perfecta, etc. entonces viviré un estado imaginario de una continuidad trascendente, sin problemas existenciales. 

 Hay que distinguir entre un “buscar razonable y funcional”, de un buscar obsesivo y de resultados totales. Las limitaciones, confusiones, y negatividades derivadas del ego (identificación) son las que normalmente provocan esa búsqueda obsesiva-incómoda y reiterativa.

 La búsqueda es el error y realizar la realidad es la solución, el buscar la auténtica identidad es dejar la inercia, tensión, e idealización del buscar, para realizar la presencia presente y ausente aquí-ahora.

jueves, 20 de febrero de 2014

Que ocurra lo que tenga que ocurrir...

 El querer que las cosas no sean como son, el tener que fingir la realidad que se vive por ideales, moralidades o ir de un alguien (un modo) que no corresponde con lo auténtico de lo que se siente, o se piensa. El dar por hecho que la mentira y el aparentar es la estrategia necesaria para sobrevivir en sociedad. El no permitirse ver del todo lo que se siente, lo que se desea, y todos los posibles porqués. Todo esto indica la represión y falta de veracidad, que hace acumular una enorme presión a punto de estallar. 

 Los posibles ideales pueden ser lícitos y “buenos” pero hacer de los ideales una máscara que enmascare la realidad que se vive, eso tiene un precio considerable en el vivir cotidiano. 

 El ver el hábito de querer controlar, el miedo obsesivo a que no suceda tal o cual situación, y pensar que haciendo o reprimiendo es la solución. El no dejar que ocurra lo que tenga de ocurrir “si es que tiene que ocurrir” en una preocupación preventiva obsesiva. Ver todo eso si sucede es el primer paso para poderse liberar de ello. Y empezar a comprender que no se controla casi nada, que lo que ocurre es el resultado de infinitud de factores, y hacer las cosas lo mejor posible según el discernimiento del momento, y relajarse…que va a ocurrir lo que tenga de ocurrir, que eso es vivir. 

 La lógica prevención que reprime por el sentido común (sentir-en-comunión) puede ser muy conveniente, pero si se es muy consciente del cómo y el porqué de la situación, esa represión deja de serlo considerablemente.

 El no ir de nada, o más bien reconocer que no somos nada, y nuestra base fundamental es, el estado de no sé. Eso es fundamental para esa humildad y sinceridad que puede otorgarnos el redescubrir la autenticidad, verdad y espiritualidad.

La fuerza del pasado

 Todo pasado no liquidado está surgiendo en el presente. Toda herida profunda tiene su cicatriz. Las consecuencias de las acciones, pensamientos y sentimientos son inevitables. La constancia e inercia de una manera de ver la vida, crea un hábito psicológico y emocional muy fuerte. Todo lo construido tiene en sí sus singularidades pasadas, que están y son en el presente. El pasado puede ser una pesadez, un lastre, un sufrimiento difícil de liquidar y muchas veces resurge. Aunque todos estos indicativos en gran medida son ciertos, el presente tiene el potencial de la novedad, y la posibilidad de comprender, aceptar, y transformar.

 Cuando la fuerza del pasado es reconocible, el saberla gestionar es todo un arte en el presente. Cada pasado tiene sus singularidades, y una norma de gestión común no es eficaz. Al indicar unas bases generales, hay que tener muy en cuenta las singularidades, e infinidad de nuevas experiencias con sus posibles consecuencias en constante funcionamiento.

 La indicación general de la aceptación, por el reconocimiento de la falsa idea de identidad con sus idealismos consecuentes. Conociendo bien la carga de responsabilidad y culpa, en una consecuente necesidad de evasión-huida provocando ilusorias direcciones que al final chocan con su realidad original. Y el vivir el máximo posible de discernimiento y amor, podría ser la indicación general más coherente.

 Muchas veces en la relación con los demás o también con uno mismo, solo el hecho de estar ahí, de ser ahí simplemente, sin indicaciones ni propuestas, solo la presencia de ser y estar en la espontaneidad sencilla de estar presente es lo mejor, la aceptación y el amor esta y es entonces en una calidad extraordinaria. Entonces lo aparentemente más ordinario se convierte en extraordinario.

miércoles, 19 de febrero de 2014

La posible posibilidad reiterativa del Ahora, Ahora

 Toda posibilidad es ver todo lo posiblemente posible en el único y real ahora, el posible mañana está en el ahora. El recuerdo del ayer puede ser ahora. Ahora se puede mirar, sentir, pensar, hacer, y reconocer Ser, él ahora es el patrón de toda posibilidad, sin límites él ahora es totalmente ahora, y siempre ahora es lo que verdaderamente Es. Hasta el gozo más intenso y dolor más siniestro puede ser ahora. Saber que ahora puedes reconocer la autenticidad del ahora, la sencillez, y grandiosidad del ahora, la real exclusividad del ahora, y eso, relativiza el ayer y el mañana en el valor solemne del ahora.

 Despierto a la plenitud del ahora, en el reconocimiento fundamental del ahora, sin obsesionarse o esclavizarse en un supuesto mañana, ni amargase o melancolizarse en un ayer difuminado, eso puede ser ahora. La plenitud del ahora es toda posibilidad en lo que hay, o en lo que es ahora. La valoración con toda sensibilidad y arrojo en lo que ofrece ahora, ahora puede ser.

 El agradecimiento del posible gozo ahora, abre la intensidad del ahora. Y es ahora cuando el sufrimiento, o dolor se tolera, y eso es por la valoración consciente o inconsciente del ahora. En la posibilidad del ahora, la alegría, la belleza, la felicidad, el reconocimiento esencial de la presencia ahora, puede ser. Las suposiciones o especulaciones sucumben a la evidente inmediatez del ahora.

Cambios sin cambio, lo que Es

 Las cosas continúan siendo iguales sin ser iguales, las bases existenciales son las que son, aunque todo está en cambio constante, el principio de ser y no ser en Ser, siempre es. En el cambio de visión del reconocimiento, las montañas vuelven a ser montañas, y los árboles vuelven a ser árboles, en esta visión inclusiva y trascendente, las cosas verdaderamente son lo que son. 

 La aceptación real es asumir las cosas tal como son, los idealismos fantasiosos, o negativismos patológicos se diluyen en la visión real. El dolor es un repulsivo existencial muy normal, el gozo o amor es el gusto de existir completamente natural, la recreación de las formas y los procesos evolutivos, son inherentes al juego de la vida.

 Asumir completamente las cosas tal cual son, en una mirada nueva, pues la mirada si no está condicionada, es un ver que surge de lo eterno, de aquello que por un lado es inocente y menos que nada, y por otro es todo poderoso porque es constante e inalterable, “Eso” que es sin tiempo, en este sueño, juego, experiencia, la vida.

 Las huidas e idealismos fantasiosos, forman parte de un proceso normal que incrementa el enfrentamiento hasta el punto de inflexión necesario, para aterrizar a la evidencia del tal cual es, lo que es. Aunque un proceso se pueda ver cómo largo, doloroso, y con muchas subidas y bajadas ilusorias, eso forma parte de lo que es, y se ve cuando se ve. 

 Todo esto es el milagroso cambio sin cambio de lo real, el eterno instante sin tiempo con toda posibilidad de todo tiempo.

martes, 18 de febrero de 2014

Especulación

 Antes de toda posible especulación lo que hay es lo original. La especulación no es más que un tipo de manipulación de lo fundamental o natural. La especulación es el combinado de posibilidades sobre una base esencial o real. 

 Cuando la especulación se cansa de especular, sobre aquello que es sin atisbo de especulación, que es lo auténtico natural. Cuando se ve que la especulación es la semilla de la multiplicación, o división al infinito, y se quiere volver al origen. Cuando las ansias del especular, y la necesidad de ser una especulación-alguien-algo, pierden la fuerza ilusoria, y surge el deseo del regreso al hogar, o la auténtica morada, en el reconocimiento del original. Entonces la verdad de la especulación empieza a desvanecer la especulación. 

 La especulación, manipulación es todo un enjambre de posibilidades, es el juego experimental, es la magia de las apariciones y desapariciones, que como juego es lo lúdico del existir, y que el enamoramiento gustoso del experimentar es lo que es, la aceptación y el bien del sueño existencial. Pero en un momento dado aparece la necesidad del despertar de ese sueño del vivir, y despertar es la desilusión de la especulación de la ilusión.

 El despertar es desengañarse en la verdad de lo que es la especulación, la conceptualización, la magia lúdica del existir, el terminar el juego y regresar a casa. 

 Normalmente el despertar tiene su rareza, pues en el juego, la normalidad es querer jugar. Como se dice normalmente hay que tener ilusiones, sueños, y quererlos realizar es lo común. Y muchas veces con el aparente querer despertar, lo que realmente se quiere es soñar, y experimentar intensamente el ideal del soñar, la especulación en marcha. ¿Se quiere verdaderamente dejar de especular? Siempre puede “Ser”.

lunes, 17 de febrero de 2014

Paz

 La paz deseada pero tan poco vivenciada y reconocida. Se dice que la guerra muestra la falta de paz, la paz interior es la posibilidad a la paz exterior, y también la aparente guerra exterior se podría vivir desde la paz interior, si la paz interior estuviera consolidada. Si exteriormente la guerra o falta de paz, es el provocar destrucción y sufrimiento sin más finalidad que la expresión del odio, o del egoísmo exclusivista para mantener poder y aparente control. La pregunta es ¿se puede experimentar externamente esa guerra y estar “metido” circunstancialmente en ella, viviéndola desde la paz interior? 

 La verdadera paz interior es el resultado del reconocimiento evidente de Ser, esa presencia presente y trascendente como totalidad de lo que es, todo y nada, que permite, incluye y trasciende toda posibilidad. Tener la conciencia tranquila es no tener pensamientos y emociones identificadas, como alguien separado de…lo otro, con contradicciones, engaños, culpas, etc. en un proceso psicológico y emocional conflictivo. Tener verdaderamente la conciencia tranquila no es solo tener ideales cumplidos, y creerse buena persona, si hay identificación el conflicto en mayor o menor medida está servido o con posibilidad a que surja. 

 La actividad, los contrastes, los sentimientos, sensaciones, “el corazón latiendo” forman parte, o es inherente a la experiencia del vivir, desear experiencia sin cambios sin sensaciones, o sin actividades, es en sí una incoherencia existencial. La paz esencial es reconocerse en Eso, que no cambia e incluye simultáneamente los cambios o experiencias e intensidades de las mismas. La paz es la posibilidad a la felicidad (si no hay paz donde está verdaderamente la felicidad), como mínimo no tener lucha de pensamientos y emociones para que surjan aspectos de felicidad.

 En el sueño profundo la paz es el olvido total, el dejarse ir, o dejarse Ser del todo, en el aparente no Ser. El relajarse y olvidarse del experimentar, progresivamente antes del olvido total se experimentan “estados de paz”, el contraste de mucha actividad física o mental a poca actividad, puede interpretarse como estados de paz. Pero la paz central es nuestra autentica naturaleza, reconocerla es serla, y Ser Paz, posiblemente es diferente a la interpretación de tener estados de paz.

domingo, 16 de febrero de 2014

Soledad

 El sentirse solo-a, con o sin compañía, el sentirse aislado, no querido etc. es un síntoma de la angustia de soledad afectiva latente, y acumulada desde la infancia, que en determinadas circunstancias aparece, o se mantiene a veces largas temporadas. En nuestra infancia es cuando se construye y reafirman las ideas de identidad, y vivimos un sentir de falta de afecto, de rechazo, abandono, de soledad, y eso se vive con fuerza, aunque sea poco tiempo, si no se comprendió y trascendió, pues a veces es difícil trascenderlo del todo, y normalmente se reafirma en la adolescencia, la angustia de soledad afectiva queda instalada. 

 La angustia de soledad afectiva no trascendida, está siempre dispuesta a reaparecer, en situaciones que tienen relación con el rechazo la pueden hacer reaparecer, y a veces sobresale aparentemente sin más. Esta angustia de soledad afectiva o simplemente soledad, produce una problemática personal con conflictos de relación, y emocionalidad negativa. Para poder liquidar esa problemática es conveniente reconocerla del todo. Muchas veces no es suficiente el intentar vivir el presente libre del ego (ideas de identidad), y con positividad, hay que revivir y reconocer muy bien esa soledad. 

 El ser muy consciente de la realidad inmediata de ser aquí ahora, reconociendo todo su potencial de amor, sin culpabilidades ni búsquedas idealizadas, aceptando totalmente la base sencilla del presente, descubriendo que la presencia presente está siempre llena de sí misma, y nunca está sola, ella es todo lo que es, esa es la indicación más importante a tener en cuenta. Pero muchas veces para poder vivir en presencia nueva e inocente, aceptando las circunstancias, libres de egoísmos, hay que revivir y comprender correctamente esa angustia-vacío-soledad afectiva. 

 Aunque todo aparece, o surge cuando es el momento, el momento de reconocer, trascender y centrarse simple y sencillamente en el presente, sin nadie, solo presencia total en todo, ahora puede ser.