sábado, 1 de marzo de 2014

Envidia o Amor

 El bien, el valor, la inteligencia, el gozo, la riqueza, la felicidad o el ideal deseado que vemos o imaginamos que vive o viven los otros, y que nuestro personaje no tolera, hasta tal extremo que provocan sufrimiento, rabia u odio, y que muchas veces llamamos envidia. La envidia como resultado del conjunto de pensamientos y emociones que configuran el ego negativo, que provoca la incapacidad de reconocer más auténticamente el amor del vivir.

 La envidia es la misma fuerza del amor vivida desde la interpretación que produce la identificación del alguien que desea y no tiene, que quiere vivir a través de sus ideales la plenitud, el amor. La configuración de sus ideas le impide vivir la plenitud-amor del momento presente. La manera de mirar no le deja ver la belleza y potencia de la simplicidad del ahora. Todo gozo, potencia y lucidez que ve aparentemente fuera o que imagina, ya es suya ahora, ya es en el ahora. 

 La manera de interpretar el vivir puede tener una gran fuerza hipnótica, aunque a veces llamamos envidia, o más bien envidia sana, que lo que realmente quiere decir es que me gustaría vivir lo que el otro vive, pero me alegro de que el otro lo viva. La envidia en forma de odio, rabia, tristeza o cualquier aspecto de sufrimiento es provocado por esa hipnosis del ego.

 Toda la plenitud que podemos llegar a imaginar o aparentemente ver fuera ya la somos ahora. Los modos o circunstancias que podemos desear no son la esencia real, los modos o las circunstancias pueden hacer despertar la plenitud-amor que ya está en nosotros, si no se abre la puerta directa al amor-plenitud del ahora, confundiremos la esencia con las formas, circunstancias, modos. Claro que las formas se interrelacionan con la esencia del amor y hacen de espejo y manifestación, pero todo es expresión de esa esencia, no hay nada más que eso experimentalmente, el amor, la energía, la inteligencia, que se interrelacionan entre sí y con todas las formas existenciales, pues toda las formas son su expresión en el tiempo.

Dar y recibir

 Dar y recibir son las dos caras de una misma realidad existencial, el nacimiento y el mantenimiento (un proceso de cambios) de todas las formas, son la experiencia de la vida, el dar y recibir es una constante para que la vida sea. Todo es alimento de todo, todo se sacrifica por todo, sin esta interrelación de todos los constituyentes existenciales, sin este dar y recibir del todo para el todo en el mantenimiento y disolución de las formas existenciales, no existiría este espectacular, intenso y amoroso juego del vivir. 

 El sacrificar como aspecto positivo es el gozo de dar, de entregarse (entregar-al-ser que somos) o dar vida a la vida, en la supremacía de la paz y bondad del Ser. El enriquecerse o beneficiarse (el beneficio de Ser en su juego de experimentación) como aspecto positivo, es el gozo de experimentación y afirmación de los contrastes. 

 En el plano humano y fundamentalmente en la experiencia psicológica y emocional, el querer recibir y acumular obsesivamente sin un equilibrio en el dar, indica egoísmo. El no aceptar o inquietarse por recibir cuando es la expresión noble de la vida, indica egoísmo. El recibir y dar afecto expresando el amor de existir debería de ser lo natural, todo problema en uno de esos dos aspectos indica alguna envoltura del ego limitador. Aunque en el egoísmo lo que aparentemente predomina es una gran limitación en el dar o sacrificar, la incomodidad y el sentirse menos y débil por el hecho de recibir es más habitual de lo que parece.     

 La fuerza de querer reafirmar la existencia individual es muy natural, y hasta se podría ver como el ego necesario para que la vida sea vida, pero el equilibrio del dar y recibir en un reconocimiento más auténtico del dar y recibir del existir, es una posibilidad humana especialmente satisfactoria, plena y realizadora de la auténtica realidad de Ser.

viernes, 28 de febrero de 2014

Plano de visión o dharsan

 La base de la experiencia humana es común, nos comunicamos a partir de unos principios de experiencias similares o aparentemente comunes, esto nos permite expresar nuestra vivencia y captar un cierto grado de ser reconocidos en nuestra exposición. Pero dar por hecho que seamos totalmente reconocidos, es un suponer excesivo. Como también podríamos observar el nivel de sinceridad, coherencia y claridad expositiva en la expresión de lo que pensamos, sentimos y hacemos. 

 Nuestro plano de visión real e íntimo de lo que pensamos y sentimos en relación de lo que somos y es la vida, puede ser muy diferente de lo que los demás viven, o pueden haber aspectos similares y otros muy distintos. El plano de visión, es nuestro estado de consciencia, y es la consecuencia inevitable de las experiencias y discernimiento. Las experiencias es un gran conjunto de factores, la genética, la educación formal, la educación familiar, la relación con personas o sociedad y medio ambiente, combinándose con todo el proceso de ideas y emociones que se van acumulando e interrelacionándose. El discernimiento es esa mezcla de inteligencia y claridad discriminativa del como realmente son las cosas, y que a veces puede un tipo de educación favorecer o desfavorecer. 

 Dharsan o dharsana (palabras de la tradición Hindú-Védica) es plano de visión, pueden ser como estructuras filosóficas de organización (dharsanas) o el plano de visión de un ser humano, y normalmente se usa dharsan, para indicar la exposición-irradiación de una persona que se le considera sabio o santo. 

 Cada persona está emitiendo su plano de visión, y en la medida que más nos relacionamos, más auténticamente nos impregnamos de su estado de consciencia, lo que dice, lo que siente, lo que hace. Pero dependerá de nuestro estado de consciencia, el poder captar, repeler o agradar, lo que está emitiendo cada persona. Es fácil comprender como un nivel de entendimiento-saber, normalmente se necesita todo un proceso de estudio comprensión para entenderlo. Así puede suceder para reconocer correctamente un estado de consciencia. Puede que algunos aspectos que recibimos de un plano de visión nos amplíen el nuestro y nos gusten, pero eso no quiere decir que se capte totalmente y con discernimiento. 

 El aumento de visión-comprensión-reconocimiento, y ampliar realistamente nuestro plano de visión, es de las pocas cosas recomendables, el cómo hacerlo es más difícil de indicar, pues solo a través de comprender bien lo que es la sinceridad, y el ir haciéndonos uno con ella, es la indicación general mas correcta.

jueves, 27 de febrero de 2014

Yo no fui ese; yo soy Eso o Esto

 La revelación inmediata e instantánea, que hace en su inicio que la mente quede asombrada, inocente, perdida e iluminada simultáneamente. La inspiración que realiza la mezcla de intensidad de presencia y olvido total. Eso que es antes de cualquier palabra y simultaneo a toda experiencia. Esto que si no Es no hay. Eso que es la posibilidad de ser consciente simultáneamente de lo que se es consciente. Esto que es imposible de imaginar ni falsear. Eso que es identidad, como constante e inalterable en todo posible momento y circunstancia. Esto que es todo lo que Es, nada más. Eso que es reconocido como la conjugación del todo y la nada, en una simplicidad suprema y divina, ¡ahora! Esto que da posibilidad a toda intensidad y que diluye toda experiencia. Eso en el cual el tiempo y espacio es un juego. Esto que es base natural de la propia naturaleza de todo. Esto único y solo, que aparentemente es muchos e infinitos. Eso en que la conciencia es. Esto que por mucho que se indique no es la indicación. Eso que la mente ha de reconocer en la instantaneidad del presente. Esto que es lo más íntimo, lo más central, lo más genuino en mí ser, siendo. Eso que no puede ser personalizado, ni cosificado. Esto que desintegra la memoria o experiencia de creerse un alguien que nació y morirá. Eso que es no nacido, y que instantáneamente renace en todos los a-horas. Esto que es la humildad de la nada y el todo poderoso de lo eterno. Eso en que la muerte, la disolución y el olvido, son sus impactos más relevantes de su realidad. Eso que todas las culturas han endiosado, idealizado, alabado, pregrado, cosificado, personalizado, paternalizado, desnaturalizado con la palabra, que en nombre de Eso han hecho inmensas locuras. Esto que es la verdadera autenticidad del vivir. Esto que Eso, Eso que es Esto, que somos, hemos sido y seremos.

Psicología y Espiritualidad

Si la psicología es el estudio de la configuración de pensamientos y emociones, entremezclándose con el temperamento genético, en la construcción de redes o sinapsis cerebrales, y desde ese estudio poder aplicar una terapia o indicaciones para subsanar o mejorar una problemática o patología, en que los pensamientos y las emociones participan. Entonces la psicología es descubrir bien la estructura e influencia de las ideas, pensamientos y consecuentes emociones, que desde temprana edad y en la actualidad otorgan una peculiar forma de ser o experimentar. 

 Si la espiritualidad es el reconocimiento esencial de lo que somos, y consecuentemente también el espíritu o esencia de lo que globalmente es la vida. El Saber descubrir el espíritu esencial del vivir, empieza por el comprender el diferenciar la suposición y creencia, a la evidencia real de la auténtica naturaleza del vivir, la vida. Ese descubrir se convierte en un destapar, y el saber qué es lo que está tapando o cubriendo la verdad de lo que ya es, es una parte fundamental de la espiritualidad. La base de la espiritualidad es saber que los pensamientos y emociones configuran modos de interpretar la experiencia del vivir, las ideas predeterminan el tipo de realidad que se experimenta, aunque la experiencia pueda tener una base común, es muy diferente el cómo se vive dependiendo de nuestra manera de mirar-interpretar. Las ideas, pensamientos, y consecuentes emociones, cubren, o tapan, la espiritualidad, la espiritualidad es lo que es independientemente de las ideas. Reconocer eso que Es, es la espiritualidad. 

 La espiritualidad y la psicología se entremezclan, pero es la auténtica espiritualidad la que configura una verdadera y clara ordenación de ideas y sentimientos, en una certera evidencia de lo que es la vida. Aunque es a través de la comprensión, psicológica y emocional, y fundamentalmente sobre la base de las ideas y emociones que han configurado eso que llamamos ¡yo!, con todas sus peculiaridades, esa comprensión, normalmente es todo un proceso difícil, persistente, y desagradablemente denso.

 Los patrones básicos del proceso psicológico-espiritual son: A/ Diferenciar la capacidad de ver, con el interpretar, el ver asociado a la sinceridad y hacer de la sinceridad una base fundamental. Aprender a centrarse cada vez más en el ver-sinceridad. B/ Profundizar en el descubrimiento de nuestro modo de ser, y su relación con ideas y emociones del pasado, el saber bien lo que deseamos e idealizamos, y las ideas negativas y positivas que tenemos de nosotros, de los demás y en general del mundo, para poder descubrir bien las raíces de todo ello, en un comprender muy bien el efecto espejo, que lo que se ve-interpreta aparentemente fuera, está dentro de nuestro psiquismo íntimo, y sobre todo comprender muy bien las ideas, o la carga de experiencias vividas que han configurado ese yo (ego). C/ Una persistente investigación-reeducación a la luz de la evidencia de reconocer el hecho de ser consciente-conciencia-presencia (no una creencia), en esa posibilidad inteligente-ver, sentir-amor, hacer-energía, que configura toda experiencia. Y desde nuestro centro de ver-sinceridad-presencia dar expresión y reconocimiento en el ahora. D/ Favorecer a liquidar repeticiones obsesivas, traumas, incomprensiones, culpas y sufrimientos de un pasado, a través de su evidencia, expresión, perdón-desculpabilización. E/ Acompañar con el máximo de cariño-amor-paciencia-humor posible, en este proceso del despertar a la auténtica realidad. 

 Desde la evidencia espiritual, cuando la es, lo psicológico queda relegado a un plano funcional, reconociendo que no pudo ser de otra manera. La aceptación y trascendencia de aspectos psico-emocionales es simple y natural. Lo espiritual es el reconocimiento de lo eterno (sin tiempo), de nuestra verdadera identidad-realidad, y el juego de experimentar es su expresión.

miércoles, 26 de febrero de 2014

La ley, dharma u organización natural

La ley de la naturaleza de las cosas, que establece un principio de relación entre las formas existenciales, que limita en determinados contextos pero que da posibilidad a la enorme pluralidad, esta ley natural, la ley de la naturaleza total en sí misma, que configura un ecosistema viviente, esta ley es la base de toda posible recreación de ley en cualquier ámbito.

 La ley como resultado de los principios existenciales: mineral, vegetal, animal, o tierra, agua, fuego, aire, espacio. La ley de la relación y combinación de los elementos básicos químicos o bioquímicos. La ley de nacimiento, mantenimiento (en constante modificación o transformación), y muerte de toda forma existencial. La ley de atracción o de afinidades. La ley que indica una posible corrección a través del dolor-sufrimiento o de la destrucción-desintegración. Esa gran infinitud de aspectos de la ley universal. La ley que está implícita en la armonía, gozo, amor en este juego de asombro y entretenimiento de la infinidad de experiencias, la vida. 

 La ley que el ser humano intenta recrear en su plano de experiencia, y que en algunas tradiciones intentando darle una visión integral han llamado Dharma. La ley como bases de relación humana, para el ideal de justicia y mínimos de convivencia social. La aparente sutil pero en realidad gran diferencia, de la ley de una moral discernitiva a la luz de la verdad y el amor, y la ley de una moral ideológica, relativa, condicionada al miedo y la identificación. La ley que el ser humano usa muchas veces como imposición de su egoísmo, dando valor exclusivo y apoyándose con el imperio de la ley en su beneficio propio y exclusivista. 

 La ley en el plano humano debería de ser el formalismo existencial que pueda dar el mayor contentamiento social, y la buena relación con el medio ambiente, en el que predomine el respeto mutuo, el bien común, y la máxima posible libertad individual.

 La ley como Dharma (ley integral de la posibilidad total, de lo que la vida es) no solo incluye valores de respeto, gozo y prosperidad. También incluye la visión trascendente espiritual, o el reconocimiento de la totalidad de lo que Es, lo que Es. El reconocer el juego existencial simultaneado en su realidad absoluta esencial otorga una visión real e integral. Esa visión clara, íntegra y trascendente, relativiza la importancia o preocupación personal, en una mirada sin autoría personal, donde las imperfecciones aparentes forman parte de la perfección total, más allá de todo e incluyendo todo, somos la eternidad en cada instante. Y esa visión reafirma cada cosa como es, no un pasotismo incoherente que esconde un huir, o una filosofía para sobrellevar un incomprensión o problema personal. Todo lo contrario, el reconocimiento real otorga una aceptación total que asume, integra y trasciende toda experiencia.

martes, 25 de febrero de 2014

Intentar mejorar

 Intentar mejorar tiene dos aspectos básicos, uno es el intentar disminuir o erradicar todo tipo de sufrimiento propio o ajeno, y el otro aspecto es la combinación del recrear, descubrir y amar en el juego del vivir. Intentar mejorar es la posibilidad intrínseca de la experiencia de la vida, es la dedicación que más honra y agradece el hecho de vivir. 

 El ser consciente que el hecho de vivir comporta el intentar mejorar, y la consecuente disponibilidad a la relación y la colaboración, en el nivel que sea, y que eso como personas nos hace ser más felices, es un gran reconocimiento del existir. La posible dedicación en el ver o en el hacer para mejorar, nos hace sentir plenitud, la plenitud es el resultado de esos dos aspectos, disminuir el sufrimiento y recrear-amar. 

 La obsesión negativa por mejorar o ayudar pude ser la consecuencia de nuestra falta de plenitud, y esa actitud a nivel general, más que mejorar complica y limita esa posibilidad. Aunque en su nivel concreto es correcta porque provoca la consecuencia inevitable, y eso facilita el poder reconocer la obsesión negativa y poderse liberar de ella. 

 La obsesión por mejorar es la exigencia, la manipulación, el control, la imposición, la intolerancia, el quererlo para ¡ya!, el no saber dar tiempo al tiempo. Todo eso puede ser una consecuencia de nuestro sufrimiento, de nuestros complejos de inferioridad-superioridad, de nuestro sentimiento de culpa, y nuestra acumulación de tensión e incomprensión. 

 Muchas veces el intentar mejorar o ayudar son actitudes muy sencillas, el amor y la paz de la plenitud se expresa con sencillez, a veces el saber de ser, y estar, en la posible colaboración es suficiente, solo estar cerca de… puede favorecer enormemente. Todo necesita su tiempo y la vida como conjunto es la madre del tiempo.

 Pero todo eso bien comprendido no quita del saber de prioridades, y poder dar soluciones lo más inmediatas posibles, y a veces hay que tomar actitudes muy energéticas e inmediatas, y todo eso también puede estar muy bien. El intentar mejorar es un bien del vivir que cohesiona y realiza el existir.

Maestros

 El aprendizaje requiere una relación con el modo de enseñanza y aquello que se aprende, conoce, o se llega a saber. El conocer, el saber, tiene dos aspectos fundamentales, la teoría y la práctica, estos dos aspectos se interrelacionan, y en según que aprendizajes predomina más uno que otro, aunque la práctica en si es una teoría aplicada, del saber hacer se saca la teoría correspondiente. 

 El valor del modo de enseñar esta encarnado en el enseñante, en el modo de enseñar puede valorarse por un lado la metodología que no es más que la propuesta progresiva para un buen aprendizaje, y por otro lado, el factor humano, que no es más que el ingenio, la paciencia, el amor y la paz que desprenda la persona, que puede favorecer considerablemente la enseñanza.

 El maestro es el referente fundamental de la mayor parte de las enseñanzas, y todos los enseñantes encarnan este referente. La finalidad fundamental del maestro es el aprendizaje, el llegar a saber lo que él sabe, y dar la posibilidad a poder saber más de lo que él sabe, y así otro maestro lo puede suplir en la finalidad del saber.

 El amor por el saber y quererlo trasmitir es un aspecto fundamental del maestro. Pero el saber surge de Ser, y ser en el plano individual es un resultado de estar existiendo, este estar o ser persona, vida, es la base de todos los aprendizajes. Esta base de ser en si misma tiene unos aspectos primordiales, que como resumen global es la felicidad, la felicidad del vivir se sustenta en la paz, y la paz por un lado se apoya en la conciencia de unidad que da valor al amor, o el amor es la vivencia de esa conciencia de unidad en la multiplicidad, y por otro lado el reconocer o estar asentado en la esencia de Ser, este punto adimensional más allá, y más acá de todo, que incluye todo y trasciende todo, donde toda posible dimensión es, y en si se podría decir que es pura paz. 

 El reconocer saber Ser también es un aprendizaje, y aunque todo el vivir en todos sus aspectos te lo puede estar mostrando, la vida es el real maestro, o Gurú, este gurú-maestro del aprendizaje de saber Ser puede encarnarse en una persona, o personas, Maestros. El saber Ser es el aprendizaje excelente del vivir, pues el saber Ser le da cohesión y sentido a la vida humana, y en especial a la mente, con toda su problemática de ideas falsas e identificadas, conjuntamente con emociones negativas que forman lo que se dice ego, egoísmo.

 El ego parece ser un eslabón necesario de este proceso evolutivo del vivir, ha sido necesario para que la vida sea vida, pero la vida lo incluye y trasciende, y esta faceta del vivir humano en el aprendizaje del saber Ser, puede ser, y será cuando tenga de ser. El Maestro, la Vida, es él aprendizaje del reconocer o saber Ser, e incluye el aprendiz, el aprendizaje y el maestro, todo en una sola realidad, Eso, lo que Es, o todo lo que Es.

lunes, 24 de febrero de 2014

Denuncia y Justicia

 La denuncia desde el punto de vista del mostrar lo más fehaciente posible la verdad no solo de hechos, sino también de pensamientos y sentimientos, es la posibilidad de tomar más plena consciencia de la verdad del tal como son las cosas, y eso permite tomar distancia, que es un primer paso para reconocer la totalidad de lo que Es. El estar en un enmarañamiento de creencias, identificaciones, falsedades, engaños y especulaciones, da lugar a miedos, culpas, violencias y sufrimientos humanos. 

 Ver como la mente humana se enroca en no querer ver del todo la verdad de unos hechos, y busca las mil y una estrategias para que no salga a la luz la verdad, aunque la verdad siempre está ahí. Ver la gran dedicación y fuerza de la mente humana para manipular la verdad y en varios casos llegar a creerse la manipulación de la verdad, porque las premisas erróneas adoptadas no toleran la auténtica verdad. La denuncia es muy necesaria para empezar a desliar el lio de la falsedad, pero la denuncia se usa en demasiados casos con la finalidad de cargase al aparente otro, o de enmarañar más la auténtica verdad. La denuncia que no lleva la carga del odio, o el querer despistar lo propio, y la necesidad muchas veces del menosprecio a lo otro por el complejo de inferioridad-superioridad de uno, esta denuncia sin esa carga es una muy buena denuncia.

 La necesidad de justicia aunque sea una justicia relativa, es muy conveniente para una sana convivencia de uno con uno y de uno con todo lo demás, aunque este aparente y funcional uno, y esto que llamamos lo demás o los demás, podría “denunciarse” con mayor insistencia y claridad para descubrir su auténtica realidad. 

 Si la justicia intenta reparar, compensar daños, y hacer reconocible la verdad a través de una auténtica reeducación, entonces la justicia es un buen reflejo de la justicia universal en el plano humano, y entendiendo humano en esa posibilidad de reconocimiento unitario, de sensibilidad en respetos de convivencia, en una mayor bondad de colaboración en este amoroso juego que es la vida. Pero si en la justicia predomina el castigo y el hacer sufrir solo como compensación, esta justicia no se ha elevado a la categoría humana que todos intuimos o sabemos que debería de ser.

domingo, 23 de febrero de 2014

No manipular ni dejarse manipular

 Este equilibrio en las relaciones con los “demás”, que posibilita el aparentemente ceder un poco y proponer otro poco, esa sensación de llegar a un verdadero acuerdo, cuando se percibe que no hay manipulación por ninguna de las dos partes, y este no sentirse exigido-a ni tener que usar estrategias para conseguir un propósito. Cuando da la sensación de fluir y como si todo viniera dado.

 El egoísmo puede provocar una inercia o especie de necesidad consciente o subconsciente de manipular y ser manipulado. Aunque haya una queja sobre la manipulación, las fuerzas del personaje repiten esas inercias, y se provocan situaciones bastante extremas. Se puede ser cada vez más consciente de esa situación, que suele ser la mejor opción para una mayor aceptación y armonización. Ese darse cuenta del impulso a manipular, exigir, salirte con la tuya, una especie de necesidad o compensación de que me obedezcan. Esa sensación de duda, inseguridad, debilidad, el creer no saber suficiente, que me hace tener una sensación de dependencia. El ser capaz de reconocer esos procesos psicológicos y emocionales, sin que aumente demasiado la culpa o vergüenza, pues es algo que se ha producido, y no somos culpables de ello, para ir asumiendo más veracidad y reconocimiento esencial del vivir.

 No existe una identidad independiente y separada que pueda atribuírsele total culpa y responsabilidad, realmente investigar profundamente la verdad de esa idea y sensación de identidad independiente, puede ser una posibilidad realista y liberadora.