viernes, 7 de marzo de 2014

Creo..."paradoja mental"

 Creo yo estar con alguien, cuando todo esto es todo. 
Creo yo expresarme hablando, cuando esto es la interpretación de lo que se está experimentando. 
Creo que yo estoy aquí y eso está allí, cuando solo hay esto. 
Creo yo saber de algo, cuando el algo es el saber.
Creo que me falta algo, cuando solo hay un pensamiento de que me falta algo. 
Creo que yo hago, cuando solo hay hacer. 
Creo que yo tengo, cuando es que soy. 
Creo que yo me relaciono, cuando solo hay contrastes. 
Creo que esto es así, cuando así es esto. 
Creo yo ver eso, cuando solo hay eso.
Creo yo sentirme bien, cuando solo hay bien. 
Creo yo comprender, cuando es un reconocer.
Creo que yo experimento, cuando solo hay experiencia. 
Creo yo escuchar, cuando solo hay escucha. 
Creo yo amar, cuando solo hay amor. 
Creo yo ver, cuando solo hay visión.
Yo Creo, cuando es imaginación o suposición. 

 Cuando la identificación con la forma y el recuerdo de un alguien (yo) está instalado en la mente firmemente. Cuando toda una vida se ha experimentado desde ese filtro mental (ideas), mirar o reconocer sin ese yo puede resultar muy paradójico, sin comprensión, ilógico, una rotura de esquemas, como una locura o incoherencia. Ese hábito construido en los primeros años mentales, mantenido a lo largo del tiempo, y reafirmándose así en todas las relaciones humanas. Este filtro del yo que funcionalmente puede ser necesario, en realidad es un filtro mental que condiciona la experiencia e impide un auténtico reconocimiento. 

 Es evidente que hay cuerpos, pensamientos, recuerdos, cosas, sentidos asociados a un cuerpo experimentando, en definitiva formas de experiencia. Pero todo es realmente una experiencia global, con todos sus matices y singularidades, y simultáneamente un fondo base de presencia, conciencia, o darse cuenta; y a lo que se ha llamado “yo” es ese hilo de recuerdo asociado al hecho de presencia (conciencia) constante en toda variabilidad de experiencia y que se ha confundido exclusivamente con un cuerpo e ideas. Verdaderamente este fondo base es lo que está dando realidad a todo, y al mismo tiempo es ese todo como experiencias, el reconocer eso vivencialmente diluye la paradoja que puede existir en lo expresado anteriormente.

jueves, 6 de marzo de 2014

Pensar y no pensar

 Pensar es una actividad mental que se puede desmenuzar y ver como: A/ Poner palabras a la experiencia inmediata en el ahora, simplemente dando nombre a la diferenciación de formas o la aplicación de todo un conocimiento en relación de esas formas de experiencia, en el posible procesar e interpretar lo que son y como son esas formas (cosas o individualidades). B/ Pensar en relación del recordar experiencias pasadas, y la posibilidad de juzgar e interpretar, o experimentar la emoción negativa o positiva del recuerdo; o pensar como manera de proyectar e imaginar ideales o deseos de experimentar un determinado “bien”. C/ Pensar como medio de investigación para descubrir…combinando la hipótesis con el conocimiento experimental y mirando lo más objetivamente posible, en un proceso que podemos llamar razonamiento o lógica. D/ El pensar que usa en muchos casos los apartados anteriores, y que su matriz fundamental es el “yo” soy…, yo tengo, tuve o tendré…, yo hago, hice o haré…yo siento, sentí o sentiré…o todos esos adjetivos en negativo (yo no…), el “yo” evaluándome o yo evaluando, ese yo consciente o subconsciente como manera de interpretar. F/ Pensar sin el prisma del yo, solo como medio de reconocimiento de la experiencia, partiendo de una base simple de observación, parecido al investigar pero sin hipótesis, poniendo palabras o frases al reconocimiento mental de lo que se ve, para reconocer el hecho mismo de ver y experimentar.

 El no pensar es el estado de observación o de contemplación en el experimentar. El no pensar es la base de todo pensar, pues la constante entre pensamiento y pensamiento es no pensar. No pensar es el fondo o lo que subyace en la constante y muchas veces no reconocida experiencia, la vida. La inercia del pensar con la fuerza o valor excesivo que se le ha dado al pensar, limita el reconocimiento íntegro del no pensar, limita el vivir intensamente y fielmente el no pensar. El no pensar es la esencia del mirar, del ver, del contemplar, del descubrir y reconocer. 

 Realizar o evidenciar ampliamente el no pensar, y que el pensar reconozca el no pensar en su valor original, eso hace que se comprenda que el pensar tenga su valor inequívoco y muy conveniente funcionalmente. Pero ese valor es relativo al estado de no pensar, pues el estado de no pensar evidencia la presencia de Ser, que es la base de nuestra autentica identidad. La presencia, conciencia, que se reconoce a sí misma y simultáneamente en todo. Ese reconocimiento es fundamental en la búsqueda de toda verdad o autenticidad. Muchas veces el pensar impide ver y reconocer lo que Es.

Bondad y Maldad

 La bondad como indicación de lo bueno en contraposición a lo malo. Si lo bueno o el bien por extensión, es lo que más se acerca al bien común. Y lo bueno es el gozo, la paz, la alegría, el respeto, la amabilidad, el amor, por consecuencia la bondad en la persona es la sensibilidad que detecta la necesidad de bien, y tiene la capacidad de reflejar o facilitar el bien. Y lo malo o el mal, es el dolor, la mezquindad, el ver a los demás como enemigos, el odio que incita al sufrimiento, el egoísmo, la falta de sensibilidad o empatía personal por el dolor ajeno, y estar muy encerrado en un “bien” egoísta por ignorancia, es una indicación de maldad. El discernir entre la bondad y la maldad reconociendo la auténtica bondad es toda una posibilidad.

 Aunque los contrastes son inherentes a la vida (“bien, mal”), y la afirmación individual (ego básico) es una característica inclusiva existencial, la bondad se puede reconocer como la base de la vida. Una concienciación más integral y genuina del conjunto de lo que llamamos vida, y la vida en si como un bien, no como contraste a un mal, sino en si misma globalmente, esa concienciación nos hace ver la vida esencialmente como bien. La vida o la experimentación del vivir como un juego lúdico, creativo, basado en el amor, que es el gozo de experimentar, de existir. Desde un punto de vista global, la vida esta surgiendo de un fondo de paz esencial, de conciencia (esencia de vida) que se manifiesta a sí misma como experiencia, o consciencia (vida experimentada), y a eso se le puede llamar el bien de Ser, o el Ser como la auténtica bondad. La bondad es esencial al hecho de Ser, que es realmente lo que somos, la Vida. 

 Un aparentar bien para huir de una angustia de culpa consecuente a la identificación (ego), o para conseguir beneficios egoístas puede ser bastante común. El ir de bueno es bastante frecuente, e inevitablemente en mayor o menor medida provoca sufrimiento o insatisfacción, pues es una falsificación psicológica de la autenticidad de la bondad. La bondad está latente en todo el vivir, solo hace falta reconocerla. Desde el punto de vista del ego (exclusiva identificación individual, o creerse solo una forma de vida) es muy difícil ver la bondad en todos sus aspectos. La expansión de la consciencia, que es lo que somos, es ese reconocimiento de fondo o esencia de lo que es la conciencia o vida, y la comprensión de lo existencial o experimental como nuestra manifestación, eso es trascender lo individual integrándose en lo total. Y eso es el reconocimiento de la Bondad de Ser.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Amistad y Espiritualidad

 La amistad es esa relación entre las personas en la cual predomina la espontaneidad, donde se expresa lo que se ve y lo que se siente más verdaderamente sin rechazo, ni juicios paternalistas, ni el quedar bien (hacer la pelota). Donde cada uno puede ser del modo que se es en el ahora con la máxima de aceptación (no confundir con conformidad). El compartir con libertad, donde el aparentemente otro favorece la expresión sincera y creativa en un jugar del vivir. 

 Aunque en la amistad sucede que a veces hay que hacer de buen padre o buen hijo, no debería de ser lo frecuente: El buen padre es cuando nos exponen un problema, una necesidad, y fundamentalmente escuchamos intentando entender, estar ahí todo uno presente, y dar nuestra opinión sin reprimendas ni imposiciones. El buen hijo es cuando se tiene una demanda, una necesidad de expresar y poder aclarar un conflicto personal, y se respeta y valora la persona (padre) que esta con él y le hace de padre.

 El tener de hacer de padre o el vivirse como hijo excesivamente, limita la vivencia de igualdad en la diversidad, que es fundamentalmente el estado de amistad. Necesitar o tener que hacer de padre forma parte del vivir, y vivirse como hijo también. Pero muchas veces el necesitar “ser” o hacer de “padre” es el ego con toda su problemática de identificación. También el vivirse como hijo siempre dependiente y con problemas, es el ego que adquiere ese rol. Como amigo si uno reconoce el ego, e intenta mostrarlo puede estar bien, pero no confundirlo en un rol de ser….pues lo fundamental del estado de amistad es el de igualdad en el juego de la diversidad.

 La espiritualidad es ese reconocimiento esencial de igualdad, en este juego de la experiencia, que es la vida. Espiritualizarse es reconocer la esencia del vivir como la auténtica identidad, y el juego del vivir como su expresión, lo espiritual es estar en un estado constante de amistad.

martes, 4 de marzo de 2014

Sagrado y Profano

 Si algo debería de ser sagrado, seria el respeto mutuo y su divulgación como prioridad humana, si se sacralizan símbolos, imágenes e ideas y no se entiende como sagrado la manifestación existencial, con todas sus formas y modos, es que todavía no se entiende verdaderamente lo sagrado. Sagrada es la singularidad como manifestación de la totalidad, y de ahí la sacralidad de la interrelación de lo singular en lo plural. Es el ser humano quien sacraliza, y muchas veces no reconoce que cada persona es verdaderamente sagrada, reconocer eso es lo que hace sagrado el respeto por todos, y por ampliación y sentido común (sensibilidad del sentir en comunión) a toda forma existencial, en consecuencia toda la naturaleza. Y no solo por conveniencia, si no por ser la manifestación del Ser, lo que somos. La esencia sagrada, justo por ser sagrada, es inalterable, inmutable e imposible de profanar. El Ser en su esencia absoluta es lo auténticamente sagrado, y lo es, porque lo Es.

 Lo profano debería de ser la falta de respeto, y el coaccionar toda libertad. El libertinaje, la imposición, el provocar destrucción o sufrimiento solo por egoísmo eso es lo profano, y es profano porque no sabe de su Ser. Pasar de ser profano a saber Ser y estar, es un proceso humano que forma parte de la totalidad, por lo tanto todos somos profanos si no sabemos Ser, que no es más que un reconocerse (reconocer-Ser).

Compasión

 Si la compasión (compartir el sentir) es la empatía con el otro, a nivel que se reconoce un sufrimiento o limitación, y provoca un deseo de liberación de ese estado, con la consecuencia implicación por la posible solución de ese sufrimiento. Si la compasión no es solo el tener pena por… o el desear la mejoría del otro para el beneficio egoísta propio, si no que la compasión es una predisposición o abertura a facilitar la liberación del sufrimiento, sin más beneficio que ese, no quedándose solo por la pena por el otro, o buscar un beneficio egoísta (mejórate por que te necesito). La compasión entonces es más integra, veraz y se podría decir espiritual.

 La auténtica compasión no es posible sin una veraz comprensión o reconocimiento de la totalidad del vivir, eso podríamos llamarlo como la auténtica realización espiritual, que comporta varios aspectos de entendimiento existencial, como por ejemplo: A/ La identificación mental provoca culpa, miedo, complejo de inferioridad y superioridad con todas sus variantes emocionales negativas, en definitiva sufrimiento. B/ La base del existir o experimentar en si es amor y juego creativo, pero implícitamente para que exista el juego de experimentar, el dolor en sus muchas variantes forman parte necesaria del mismo juego del vivir, y la identificación (ego) aunque forma parte de este proceso, puede reconocerse y trascenderse (integrarse).
 C/ Todo esencialmente es el Ser, la totalidad de lo que es, personal, impersonal, trascendente e inmanente, por lo tanto la aceptación íntegra de la realidad ahora, es el Ser, y no ser desde la visión absoluta es una incoherencia mental.

 La bondad de la compasión es dejar libertad de ser, y siempre disposición a la liberación del sufrimiento, conociendo que la mayor parte del sufrimiento es debido al egoísmo (identificación), y aunque el derecho a sufrir también es necesario, la disponibilidad (no la obsesión) a mostrar la verdad de la liberación es la compasión. La esencia absoluta, la lucidez, el amor y el poder, Es, y humanamente se puede reconocer.

lunes, 3 de marzo de 2014

La sencillez de Ser experiencia

 El cuerpo-mente despertando del sueño reparador, saliendo de la realidad de olvido de toda experiencia, acurrucado o relajado el cuerpo en una experiencia de sensación agradable e íntima, a veces en la profundidad he intensidad de un gustoso bienestar que recorre todo el cuerpo difuminándose en el espacio, y simultáneamente tomando consciencia de estar despierto, la presencia consciente, experiencias variadas simultaneadas con el movimiento y sensación de la respiración, en oleadas van apareciendo, pensamientos, recuerdos, o creando momentáneamente un mundo de ensueños. Las experiencias de los sentidos van tomando posesión en el mundo de vigilia. 

 La sensación del cuerpo al levantarse y la interrelación de percepciones en el espacio y objetos en su base de estabilidad el suelo. Todo un mundo de formas y color, el contacto con el agua, la experiencia de la luz del sol, el cielo las nubes, la contemplación de cualquier paisaje. Las percepciones y gustos en el comer y beber, toda una inmensidad de sensaciones y la gratificación del cuerpo en su llenado de alimento. Una constante actividad-sensación del respirar que estabiliza presencia-experiencia de ser aquí ahora.

 El mundo de la actividad y el pensar desde una espontánea vivencia presenciada, la fuerza de la realidad de presencia-experiencia abierta a toda posibilidad. Desde lo íntimo y central como simple noción de ser-estar en el juego de experimentar. Pueden surgir emociones, intensidades, pensamientos, reconocimientos, etc. apareciendo y desapareciendo en una constante de ser. Las singulares, asombrosas y naturales experiencias en el mundo vegetal y animal integrándose en el ver y sentir. La experiencia de los seres humanos en la gran variedad de maneras de expresión, reconociendo su fondo común de la esencia del vivir, conciencia. 

 Todo va sucediendo en una constante y sencilla realidad contemplada, lo que es en cada momento Es. Aunque aparezcan contrastes vividos intensamente, todo ello forma parte de la realidad, los estados se reconocen surgiendo en este fondo de posibilidades, la realidad.

domingo, 2 de marzo de 2014

Independiente o dependiente de lo que Es

El Ser es todo lo que es, la independencia de ser es siendo lo que es, eso es su libertad independiente. Es imposible independizarse de lo que es, nosotros realmente somos el Ser. Solo las formas existenciales pueden independizarse entre ellas relativamente y aparentemente. Los cambios, asociaciones e independizaciones forman parte de la realidad de ser.

 Estar abierto como persona a toda posibilidad, es el aceptar el cambio o el aparente no cambio, la comprensión y el amor que acepta la asociación o disociación de las formas existenciales, es vivir lo que toca, cualquier experiencia por intensa, agradable o desagradable, vivirla del todo es vivirla mentalmente con coherencia, sabiendo que lo que está sucediendo ahora, mas todas las posibilidades de cambios o no cambios es ahora, y eso es vivir el ahora íntegramente; independientemente, dependientemente o libremente.

 Lo que es, es en cada momento todo lo que es, reconocer esa realidad es ser libre en cada modo de ser, porque todo modo es la expresión de ser. El reconocimiento de la realidad de Ser, ve la suprema perfección de todo lo que es, y acepta toda imperfección y el intento a toda mayor perfección, en esta totalidad de lo que es. Solo el ser en su totalidad es independiente, libre y dependiente solo de sí mismo, porque es todo lo que Es. Todo lo que es, es lo manifiesto y lo no manifiesto simultáneamente, de ahí su perfección y libertad. Solo desde ese reconocimiento se puede decir que todo está bien, hasta el aparentemente mal. 

 La real independencia como persona es el ir liberándose de interpretaciones y eso es el reconocimiento de lo que Es. La indicación de intentar ser lo más honesta posible con lo que es, su ver, su sentir y su hacer, el intentar no ir de algo que no es, para ser cada vez más uno mismo con mayor veracidad e intentando atravesar los miedos que impiden el vivir en concordancia con su noción de verdad, amor y justicia. Eso realmente es ir independizándose de creencias e hipócritas moralidades. Y si es posible el ir intuyendo y reconociendo que todo estuvo, está y estará bien. Ser uno mismo es el mejor consejo.