sábado, 22 de marzo de 2014

Historias...Vuelta a empezar

 Las historias tienen un inicio y un fin en esta gran historia que es la vida y la vida fundamentalmente es lo que llamamos “tú” vida, “mí” vida, la vida; la historia de la vida donde se experimentan todas las historias que les ponemos principio y fin. Pero en nuestra vida solo conocemos historias, y realmente no conocemos un inicio y un fin, vemos inicio y fin en nuestras historias, formas que aparecen y desaparecen, cambios; largas y cortas historias…y vuelta a empezar, y eso es lo que conocemos en el mudo de las experiencias. 

 No sabemos cuándo empezó la historia de lo que llamamos nuestra vida, tenemos aprendida toda una historia que nos han contado acerca del nacimiento de un cuerpo, lo que llamamos nuestro cuerpo y posiblemente concepción, nacimiento y crecimiento, asociado a las experiencias que vivieron los demás acerca de “nuestro” cuerpo. Pero realmente nuestra vida como experimentación es siempre un despertar y vuelta a empezar a experimentar, esta es nuestra experimentación y evidencia más simple y real, dormirnos a un olvido de experimentar y despertamos a la experiencia, y así es siempre, lo de que un día nacimos y otro moriremos desde el punto de vista de esa base obvia de olvido y experiencia es simplemente una historia contada, y no tiene nada que ver con nuestra evidencia de olvido-experiencia en ese siempre volver a empezar que estamos viviendo. 

 Son las historias que vivimos las que tienen comienzos y términos en un encadenamiento constante que llamamos vida. El hecho de tener una línea de recuerdos solo indica que aparecen recuerdos, pero los recuerdos aparecen en la experiencia de vida y no al contrario. La vida independientemente de los recuerdos es vida, y si nos reconocemos como vida deberíamos de comprender reconociendo directa y experimentalmente la base de lo que llamamos vida. Ese despertar, como consciencia y ese olvidar como inconciencia. Entre la conciencia de…y la inconciencia es la base de nuestra esencia, mas allá de recuerdos, ideas, asociaciones y creencias. 

 Las historias son historias y la vida que las permite, es vida que somos. Las historias no se detienen nunca, suceden y suceden. Confundir el ser vida con una historia reinterpretada donde un alguien soy, es un error por falta de visión más auténtica y discernitiva de lo que esencialmente se Es. El discernimiento evidencial mas autentico es reconocerse en esa mezcla de olvido y experiencia, nuestra más auténtica intimidad e identidad, en esa soledad intima de ser que nunca nos abandona porque la somos, son las historias que aparecen y desaparecen, no la auténtica intimidad que es Ser que somos. 

 Desde ese reconocimiento las historias o experiencias las somos en todos sus aspectos, y evidentemente que hay un cuerpo sensitivo interrelacionándose en el conjunto de toda la experimentación como base de la forma experimental, y ese cuerpo en su intimidad de su sentir se disuelve en el olvido, pero forma parte del conjunto de la historia de la experimentación, y ese olvido nos revela la atemporalidad que se simultánea a la experiencia. Liberarse del alguien inventado puede suceder. Darse cuenta o reconocer con mayor autenticidad puede siempre ser.

viernes, 21 de marzo de 2014

Dios mío, my God. ¿La realidad espiritual es Dios?

 Sorprendente locura para la mente identificada y su lógica relativa, puede llegar a ser esta investigación, esta investigación no es para nadie, pues quien quiere dejar de ser lo que cree ser, “nadie”. Mejor no continuar leyendo… 

 Dios mío, esta pequeña frase usada como exclamación tantas veces, tiene una buena posibilidad de investigación y reconocimiento. Desde el punto de vista de yo persona, cuerpo, mente (yo, mí), decir mi Dios como posesión (ser mío) puede ser una contradicción de términos, pues si se cree en Dios como el creador de todo, ese yo persona es su creación, por lo tanto coherentemente ese yo como soy, soy de Dios y no Dios es mío, y si no se cree en Dios, usar el término Dios es ridículo. 

 Pero desde otro punto de vista, si ese yo persona está en mí como aspecto básico experimental, y fundamentalmente me reconozco como la presencia, conciencia; que se da cuenta y es simultáneamente toda la experiencia, y a eso le puedo llamar Dios, entonces soy ese Dios, y como mucho podría exclamar ¡oh Dios! 

 Aunque desde otro punto de vista más esencializado, reconociendo la realidad esencial que soy, reconociéndome como la base trascendente, absoluta y eterna, más allá de toda exposición mental; eso que por decir algo es la simplicidad esencial de la realidad, donde la conciencia Es, y se manifiesta con toda su posibilidad infinita. Si hay un reconocimiento de Eso, lo absoluto esencial, realizándolo más allá de la conciencia, entonces se podría decir que Dios está en Mí, o en el Sí; Dios la Conciencia ha aparecido en Eso, o Eso (el Mí, o el Sí absoluto) es el soporte de la realidad de la Conciencia como Dios; Dios es en el Sí, y el Sí es en él como su esencia. Pero si la palabra Dios es un indicativo de más allá de toda posibilidad, siendo el absoluto esencial, más allá de la conciencia, entonces la realidad de mi es Dios. Dios mío, oh Dios, Dios. aDios.

jueves, 20 de marzo de 2014

Pasotismo Activismo y Ética Corrupción

 El abrazo integral a todos los contrarios es la mejor indicación para el máximo de armonía y sentido común. Reconocer aquello que podemos llamar positivo y negativo e integrarlo, pues todo aspecto aparentemente negativo está formando parte de la experiencia del vivir. Querer rechazar yendo a la contra de lo negativo sin comprenderlo ni aceptarlo, para luego desde ahí con un sentido común más inclusivo, dejar que la expresión natural surja, pues la mayor armonización posible aparecerá espontáneamente. Como también el obsesionarse con lo aparentemente positivo, crea rechazo he intolerancia del tal como son las cosas, creando tensión, incomprensión y frustración. 

 Para poder integrar y aceptar es necesario comprender que el perfeccionismo, el moralismo castigador y el idealismo sin corazón, son los inconvenientes de la posible mayor armonización. El ideal de querer ser un modo de ser y no comprender que el Ser lo abarca todo, y lo fundamental es que somos Ser, más que un modo de ser. Idealizar un modo de ser sin incluir lo que hay, es un bloqueo; el propiciar castigo y culpa sin comprensión, reducación y corazón, es un bloqueo; pues todo está formando parte y colabora al todo, como experiencia que la vida otorga. 

 La inercia pasota u obsesivamente activa, es seguramente una consecuencia de falta de integración de los opuestos, falta de aceptación asertiva. El poner atención y amor a las cosas cercanas y cotidianas es el mejor activismo armonioso, confiando en la vida por reconocimiento de su inmensidad omniabarcable. Aceptando la posibilidad circunstancial que se vive, y desde ahí con la mayor sencillez y humildad. El activismo hacia cualquier búsqueda de bien, es realmente un activismo integrador por lo tanto armonioso, y casi se podría decir que surge con espontaneidad natural, con mínimo de represión subconsciente. 

 La ética que indicaría lo justo, lo honesto, el bien común; no es posible integrarla sin la comprensión y aceptación de los opuestos. La corrupción es la consecuencia de falta de ética, es el resultado de la inconciencia egoísta, de la presión de los opuestos inconscientes, surgiendo del núcleo de la identificación errónea y negativa en la mente humana (la mente como ideas, emociones, recuerdos y proyecciones). Esta identificación errónea ha sido una consecuencia inevitable en la experiencia humana, pero también puede ser reconocible e integrable para una vivencia trascendente e incluyente, en una mayor aceptación y armonización de la experiencia, la vida. 

 El reconocimiento que todo funciona espontáneamente, que todo está bien hasta el mal llamado “mal”, que somos vida, y la esencia de la vida es el Ser Absoluto que somos; esto es dejar fluir, y reconocer la armonía que es todo, en este aparentemente paradójico no hacer nada, haciendo todo.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Confrontación

 Las olas en el océano parece que se midan unas a otras, que se confronten entre si para diluirse una y otra vez en el océano, y desde el océano volver a aparecer como olas singulares, bellas, espumosas; unos segundos, unos minutos y vuelven a diluirse en el océano. La fotografía temporal retenida en la memoria, encariña al corazón perdiendo de vista su fondo oceánico. La impresionante belleza de las variaciones del océano, embravecido o en calma, expresando su potencia o su inmensidad serena. 

 La lucha de las formas y la intensidad de sentimientos, recomponiéndose como hielo cristalizado en una lejana evocación de aquello informe, en su infinitud de configuraciones esta experiencia de la temporalidad espectacular; toda esa infinitud diluyéndose en su fondo eterno que trasciende todo e incluye todo. Vuelve el ciclo a suceder en infinitud de partículas de vapor como destellos en la luz evaporándose en el cielo, metamorfoseándose en gotas densas de sentimientos que vuelven a diluirse en el océano del corazón de la conciencia.

 La confrontación puede ser muy intensa en la tormenta de la experiencia de la consciencia, pero su realidad de conciencia absoluta siempre indica el lugar que tiene todo, reconocer ese fondo absoluto es asentarse en la Realidad que permite todo relativismo y absolutismo, que la paz inalterable de su fondo permite todo contraste, pero indica siempre un corazón de paz trascendente. Regocijarse en esa paz siempre es posible porque la somos, la real grandeza no se mide por los contrastes si no por su posibilidad de serlos, reconocer esa grandeza es serla, y serla es el reposo de la auténtica humildad de ser lo que se Es.

martes, 18 de marzo de 2014

Advaita, no dualidad

 La palabra Advaita proviene de la tradición Vedica (Hinduismo), basada en la exposición, estudio y aplicación religiosa y social sobre los Vedas (cuatro libros o bases vedicas). La exposición Vedica se caracteriza por las seis Dharsanas (planos de visión), la sesta dharsana es nombrada Vedanta (fin del Veda), la raíz base de la palabra Veda es conocer o conocimiento. La Vedanta adquiere una singularidad de exposición según la experiencia espiritual, dividida en tres partes, Dvaita, Vishihadvaita y Advaita. Dvaita fundamentalmente quiere decir dualidad entre el concepto alma individual y Dios como su creador, vishihadvaita una dualidad compartida entre alma individual y Dios, y advaita no dos, dos es una apariencia, solo Dios realmente Es. 

 Advaita se podría decir que es la consecuencia a la experiencia mística espiritual, de la realidad trascendente e inmanente como todo es el Ser, simultáneamente entre nada-vacuidad, todo-experiencias, y más allá, la esencia Absoluta. Advaita como dijo un maestro advaita; advaita no es una religión, simplemente es la Verdad. En la mayoría de tradiciones espirituales aparecen místicos que exponen su vivencia espiritual en términos de advaita. El termino advaita, no dos, no manifiesta uno ni dos, solo no dos Es, porque el indicativo de uno como el Ser  no es un término completamente apropiado para el Ser, la realidad. 

 El concepto advaita aparece en muchas exposiciones espirituales, de las que se puede destacar unos grupos mayoritarios; los tradicionales que siguen una línea de maestros vinculados a la tradición Vedica, con el maestro fundamental de referencia Adi Shankara Charya, el maestro que se conoce como el recopilador más cercano del conocimiento de los Vedas y acuñador del termino Advaita, el linaje de su enseñanza llamada Parampara, y establecida religiosamente en el Hinduismo por los Swamis (maestro religioso). Otro grupo compuesto por maestros espontáneos  e independientes o parcialmente influidos por la enseñanza tradicional, que a partir de sus exposiciones configuran líneas o linajes de trasmisión de la enseñanza. Otro grupo de maestros, personas que a partir de su experiencia espiritual la exponen, y que no tienen aparentemente línea discipular, declarandose no vinculados a ninguna tradición espiritual, pero usan el termino advaita, o sus indicaciones reflejan el no dualismo. Y por último maestros de tradiciones espirituales distintas pero que acuñan el no dualismo como referencia, o simplemente sus exposiciones indican la no dualidad. 

 La realdad advaita no es esencialmente filosofía, o la investigación de la realidad, advaita o la no dualidad, es una vivencia total, intima e intransferible, aunque el estudio serio por la verdad advaita puede conllevar a la vivencia e evidencia de Advaita.

lunes, 17 de marzo de 2014

Diplomacia, Hipocresía y Sensibleria

 Debido a intereses egoístas buscando valoración, admiración, cariño, o por codicia y ambición, se usa un tipo de diplomacia impregnada de hipocresía y sensiblería. El quedar bien o el qué dirán normalmente está muy impregnado en el personaje, el personaje que da excesivo valor a unos modos de comportamiento fingiendo lo que realmente siente y ve. 

 El comprender el respeto mutuo como la base de la libertad que cada ser humano reclama para él, aplicando unos comportamientos respetuosos, es muy correcto para el beneficio de todos, y puede ser un buen indicativo del verdadero amor que se vive. Pero es muy diferente estar pendiente de los modos o modelos del quedar bien, impregnados de hipocresía y sensiblería para conseguir o demostrar…

 El personaje (la singularidad del ego funcionando) vive una gran necesidad del quedar bien, y normalmente ese quedar bien en una relación íntima y mantenida se convierte en exigencias de deberes y obligaciones en una sucesión de conflictos egocéntricos. El personaje no se da cuenta de la creencia errónea y negativa de la cual parte toda su actuación, su sufrimiento y demanda es debida a esa idea con multitud de interpretaciones, por eso cuando se ve que todo el montaje es debido a esa falsedad, el personaje da risa y pena simultáneamente, es cuando surge de forma natural la compasión. 

 El exagerar el sentir en un amor inauténtico en una gran dosis de sensiblería para parecer muy sentido, da risa y pena, las estrategias hipócritas para conseguir admiraciones o beneficios egoístas, da risa y pena, la famosa diplomacia tan impregnada en nuestra sociedad muchas veces da risa y pena. El problema es que es el personaje el artífice de la mayor parte de sufrimiento y destrucción de la humanidad, por eso desde la compasión pero con una firme indicación en la medida proporcional a cada situación, y dando por supuesto que es el conjunto de la vida la que “hace”; hacer salir a la luz la hipocresía y la sensiblería es una posibilidad.