jueves, 17 de abril de 2014

Inconformismo y aceptación

 El inconformismo como consecuencia de la historia de un yo que quiere lo que no “tiene”, y que desprecia lo que “tiene”, aunque sean algunas partes de aquello que vive; en una lucha mental y emocional de conformarse a veces, y otras generando tensión psico-emocional. El inconformismo de no aceptarse a sí mismo como personalidad cuerpo-mente, el querer ser otro distinto o parcialmente distinto de lo que se cree ser. El inconformismo que provoca la lucha para lograr unas supuestas felicidades que nunca llegan del todo, generando el engaño de que todavía no he llegado a conseguir aquellas supuestas circunstancias que me van a dar la felicidad, esperando, luchando y soñando, creyendo que entonces de verdad seré feliz.

 La aceptación como resultado de la comprensión de que toda experiencia surge de la conciencia de Ser, y que configura con su sustancia consciente la totalidad de la experiencia. La aceptación de la mirada ingenua o sencilla del espectáculo asombroso de la experiencia. La aceptación que engloba el aparente estímulo exterior y toda respuesta “interior” a ese estímulo “externo”. La aceptación que vive amor en la simplicidad del ahora, viviendo como extraordinario lo aparentemente ordinario. La aceptación que incluye casi inmediatamente las aparentes contradicciones, luchas o cambios, adaptándose al medio con el máximo posible de buen humor, porque intuye como un juego todo el experimentar. La aceptación que relativiza todo, pero al mismo tiempo pone todo el corazón en la experimentación. La aceptación que está abierta a toda posibilidad, pero que realmente no necesita nada, pues lo que es, es su totalidad.

miércoles, 16 de abril de 2014

Inquietud de ser

 Cuando se produce un silencio y se percibe una tensión. 
Cuando en el reposo hay inquietud.
Cuando la sencillez de ser y estar produce nerviosismo. 
Cuando se busca algo más.
Cuando vibra la exigencia, la culpa, o una explosión inmediata. 
Cuando hay demanda de paz en la simplicidad del ahora. 
Cuando la intensidad de la monotonía abruma el silencio y la quietud. 
Cuando la angustia o la tristeza inunda nuestro corazón. 
Cuando la soledad no es la plenitud del todo si no el aislamiento del yo.
Cuando hay impulsos de demostrar o de rechazar. 
Cuando el bucle mental de la tozudez impera como imposición.
Cuando el yo quiere ser algo más o se vive como menos. 
Cuando surge la duda, la impotencia, o el miedo, bloqueando la fluidez del presente. 

 El Ser puede ser enemigo del yo, si el yo no se hace su amigo y se funde en El. El Ser siempre es la abertura del presente en todo lo que Es, y el yo puede ser el enemigo de sí mismo, pues el Ser permite todo, hasta la inquietud del yo. Saber del fantasma del yo, y reconocer que siempre fuiste Ser, puede ser.

martes, 15 de abril de 2014

Memoria

 Se escribe, se habla, toda expresión o comunicación es por la memoria, la memoria es el recuerdo de un presente o un reconocimiento de lo que acaba de ser. Aunque el ponerle nombre a la forma experimentada y asociarla, relacionarla a través de información acumulada se produzca muy rápidamente, toda esa afirmación mental de la experiencia es memoria. La memoria no es la experiencia instantánea de la realidad, la memoria se interrelaciona con la experiencia de presente dándole un reconocimiento.

 La absorción inmediata como presencia presente no es reconocimiento, el reconocimiento es sucesivo a la inmediatez instantánea del presente. Cuando somos más esencia de Ser no hay memoria, la memoria viene sucesivamente a esa vivencia. Allí o aquí, en nuestra naturaleza más original el estado es el de no saber, y eso es puro conocimiento; pues el hecho de ser conciencia o estado de pura presencia es la raíz de todo conocimiento o sabiduría. Debido al puro conocimiento se puede conocer reconociendo, y se sabe de la experiencia por la memoria. La memoria es la estructura encadenada de lo que llamamos existencia o experiencia. La memoria es el poder mágico de la pura conciencia. 

 Nuestra naturaleza original, el estado de no saber, tiene la originalidad de ser pura sabiduría o conocimiento de sí mismo en sí mismo, con la particularidad de no reconocerse siendo, y puede suceder ese reconocerse sin dejar de ser siendo.

lunes, 14 de abril de 2014

Yoga y Yogas

 El Yoga, un conjunto de métodos, técnicas prácticas, y procesos de comprensión para facilitar el reconocimiento sobre la integridad de la vida y nuestra verdadera naturaleza de Ser. La palabra yoga proviene de la traducción del sanscrito Védico que significa aquello que une (yugo), o unión. Yoga es la cuarta Dharsana (plano de visión) de la cultura Védica o Hinduismo. Todos los Yogas tienen la pretensión de la experiencia mística espiritual. Aunque hay muchos yogas y se pueden englobar en unos seis grupos básicos, la finalidad de todos los yogas pretenden la vivencia del estado meditativo o contemplativo, y un agudo discernimiento sobre la realidad esencial de la experiencia que llamamos vida. Una conjugación básica de los seis grandes grupos en los que se engloba el yoga se le denomina Yoga Integral. 

 Los seis grupos básicos del yoga se fundamentan en los tres primeros llamados: Karma yoga o yoga de la acción, Bhakti Yoga o yoga de la devoción, y Jnana yoga o yoga del conocimiento. Aunque cada uno de estos yogas tienen su peculiaridad, todos los tres grupos restantes tienen aspectos de estos tres nombrados, y así mismo esos tres grupos restantes pueden tener subgrupos o líneas. Una pequeña definición de estos seis grupos básicos es: 

 Karma Yoga, el yoga que pretende la comprensión y vivencia, que el fruto fundamental de la acción sea la misma acción y no su consecuencia, aunque la consecuencia forma parte importante de la acción, el vivir toda acción centrado en presencia gozosa de Ser, es fundamental para este yoga. La comprensión de la actividad en su expresión más genuina de la acción en la inacción, y la inacción en la acción. Aunque el tratado más indicativo del Karma yoga en la Cultura Védica es el Bhagavad Guitá (el canto del Señor), este mismo tratado habla sobre varios yogas. 

 Bhakti yoga, el yoga a través de la expresión y vivencia del sentir, elevando el amor hacia toda experiencia como genuina manifestación de Ser. El respeto, gozo y sensibilidad por cada forma de Ser o vida, como aspectos de una sola realidad de Ser o Dios. El bhakti religioso muchas veces se fundamenta en su dualidad (duaita) del devoto y sirviente de Dios. El amor o bhakti también puede verse como la conciencia de unidad en la multiplicidad.

 Jnana yoga, el yoga del conocimiento o sabiduría genuina de la vida o Ser, en un proceso de desidentificación hacia el reconocimiento de nuestra real naturaleza. El jnana indica más una vivencia no dual (advaita), la apariencia entre la diferencia de la identidad individual y la identidad real o total es no dos. Las bases del Jnana son la investigación o discriminación sobre lo real (viveka), el reconocimiento del apego del yo erróneo (vairaguia), y la comprensión de seis indicativos o virtudes pero que se basan en un fuerte deseo por la liberación o gran amor al a verdad (mumuksútua). 

 Raja yoga, el yoga relacionado con los ocho pasos o Ashtanga Yoga que pretenden establecer al yogui en los dos últimos de Meditación y diferentes éxtasis, énstasis y reconocimiento esencial, llamados Samadhis. A través de unos indicativos de valores de comportamiento externo e interno (yama y niyama), posición básica corporal (asana), regulación armoniosa de la respiración (pranayama), absorción sensitiva (pratyahara), concentración (dharana); para así llegar a meditación (dhyana), y éxtasis y reconocimiento ultimo (samadhi). El tratado más conocido sobre este yoga son los Yogas Sutras de Patanjali. 

 Hatha yoga, el yoga fundamentado en las posturas corporales (asanas), sus tipos y combinaciones más adecuadas en diferentes líneas metodológicas; los ejercicios de respiración para su potenciación y regularización energética o prana (pranayamas); gestos psíquicos (mudras); limpiezas y regulaciones energéticas a través de técnicas específicas, o también combinación de ejercicios físicos (shat karmas y kriyas). Aunque sus bases más conocidas son las posturas corporales y ejercicios de respiración conjuntamente con la relajación, todo ello va dirigido a la concentración y meditación. Los tratados más básicos son Hatha Yoga Pradipika o Goraksha y Gheranda Samhita. 

 Tantra yoga, el yoga por lo general más mal interpretado, pues el valor mayor para los neófitos son las prácticas en las que aparece la sexualidad o métodos y técnicas de relación sensual y sexual, aumentando la sensibilidad, el control, y el gozo, exaltando e integrando la polaridad masculina y femenina en un supuesto estado meditativo. En el mejor de los casos la indicación hacia la vivencia de reconocimiento de la unión de la conciencia pura (Shiva) y su energía o poder (Shakti), a través de Shakti o poder de la experiencia unirse a Shiva o estado puro de presencia. Pero se podría decir que toda practica yoga es Tantra, pues la definición de la palabra tantra en sus definiciones de sus palabras raíz que la componen son Tanoti la raíz “tan” qué significa expansión, y trayoti la raíz “tra” que significa liberación, o su posible definición general de la expansión de la consciencia (“mente”), por la liberación de la energía o fuerza vital y del sentir; de las identificaciones y limitaciones de las ideas y emociones (miedos, culpas y deseos de un yo negativo y erróneo); y eso esencialmente todas las prácticas yoga quieren provocar. El Tantra acoge todo ritual y lo intenta catapultar a la experiencia contemplativa y de reconocimiento de la realidad, explorando todas las posibilidades densas y sutiles de la experiencia en una elocuente combinación de gozos y trascendencias, su singularidad de libertad e infinidad de posibilidades muchas veces difícil de comprender, y fácil de ser muy mal interpretada. La exposición más completa del Tantra Yoga se encuentra en el Shivaismo Tántrico de Cachemira.

 La base de la demanda que provoca el acercamiento a todo yoga, es el anhelo de verdad y felicidad. La felicidad se podrá establecer si hay paz, y la paz se estabilizará en el reconocimiento de nuestra autentica identidad que es la verdad o realidad. La liberación de la autoría personal con su consecuente “responsabilidad, culpa, miedo y deseo”, es la liberación que deviene del reconocimiento de nuestra real naturaleza.