jueves, 15 de mayo de 2014

Amor a la paz

 La paz es lo que realmente se desea aun sin saberlo la mente identificada. La paz es la única posibilidad a la felicidad estable. La paz es la calma en la tormenta, dando estabilidad y posibilidad a todo torbellino de tempestad, recordándole su origen. La paz mantenida en toda actividad acelerada, es la paz que en su centro nunca pierde su referencia. La paz que permite y acepta todo, pues solo desea no ser abandonada por la mente ofuscada. La paz es la bendición y al mismo tiempo es el tesoro aparentemente escondido de nuestro corazón. La paz es nuestro posible Dios, pues no hay otro principio más lucidamente digno para ser honorable, reverenciable y adorable, que no sea la Paz. La paz sea en todas las mentes, porque la paz ya es siempre en nuestra naturaleza original. 

Tener un amor intenso por la paz, provoca una y otra vez el mantenerse mentalmente en la esencia de Ser, vibrando como aceptación sin límites en toda experiencia. El mantenerse en nuestra esencia de Ser que es paz, es el reconocer y asir el latido constante del instante presente, como presencia que surge de lo eterno. Amar a la paz es ser uno con ella, como aparente dualidad es poseerla de tal manera que no hay otro camino que serla. El único enamoramiento que podría no fallarte si “tú” no la dejas es la paz, pues ella nunca te deja, eres “tú” que te vas de ella. Reconocer y ser la paz es el discernir que siempre esencialmente la fuiste como origen, y este origen permite la fantástica ilusión de la experiencia, la maravilla de maravillas que es la infinitud del Amor- Experiencia.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Brotes de angustia base

 El principio de identificación va impregnado de una angustia primaria, que se ha configurado conjuntamente con las ideas erróneas y negativas sobre la creencia de una identidad personal. Esta interrelación de angustia-sufrimiento con la interpretación-ideas de yo y la vida, son las bases de la angustia que se ira acumulando en la experiencia del vivir. Esta angustia base he identificación se puede experimentarse en varios niveles: A/ En determinadas situaciones (estímulos “exteriores”) que hacen surgir con fuerza la reacción de la angustia, provocando emoción intensa, con consecuencias que van desde estados depresivos a la ira histerica. B/ Un mantenerse por temporadas en oscilaciones de intensidad. C/ El detectar que casi siempre se tiene un nivel de fondo de inquietud o abatimiento. 

 La angustia base es la entremezcla de tres principios fundamentales: A/ La idea errónea y negativa de ser poca cosa, una identidad en deficiencia, cargada con los adjetivos negativos que se hayan acuñado (tonto, desgraciado, etc.) provocando la consecuente demanda de ser más, o alguien de valor positivo, oscilando su emoción entre el orgullo (la necesidad de mostrar o demostrase “ser” o ser más que…), y la tristeza de ser poco, en fases oscilantes de despiste y dudas de identidad, ¿Quién soy?, una sensación en general de no saber. B/ La vivencia de impotencia por no saber qué hacer, o sentirse sin fuerza para subsanar un problema o sufrimiento, provocando la demanda de fuerza, capacidad, valor, constancia, induciendo el ir de prepotente intentando demostrar capacidades y esfuerzos, o lo contrario, el vivir emoción de débil, incapaz, apático. C/ La vivencia de soledad afectiva, la emoción de sentir “no me quieren”, la necesidad de un afecto singular, y el miedo al abandono o soledad, provocando estrategias para tener afecto (el sentirse querido “vanidad”), o vivir la emoción el rechazo, soledad, aislamiento. Estos tres principios de angustia de no saber quién es “uno”, con impotencia, y soledad afectiva, son la angustia base que provoca depende de cada personalidad, exigencia, reactividad, o marginación. El conjunto de estos tres principios de angustia latente o emergente están impregnados en la configuración de la personalidad, y muy difícil de diluir. 

 La tendencia que provoca la angustia es la huida, huir del sufrir, y es justo lo contrario para poder diluirla, pues la huida la acumula, y consecuentemente la reactiva. Afrontarla, aceptándola con el máximo de amor posible, y vivirla hasta el fondo descubriendo de que está hecha, para acabar de ver que su sostén es la identificación, reconociendo muy claramente que la desidentificación es la solución. Pero la desidentificación correcta es el resultado de descubrir claramente la auténtica naturaleza de Ser, y seguramente pasar por la angustia muchísimas veces.

lunes, 12 de mayo de 2014

La simple esencia de Ser

 Que sencillo es el instante presente, todo está en él y nada tiene, si se entiende el tener como algo que no sea su esencia de Ser que lo abarca todo, pues toda experiencia fluye i cambia en El. La intensidad de la esencia de Ser, pasa inadvertida para la mente, pues toda posible experiencia proviene de esa intensa, simple, e inmediata realidad. Es la realidad de la esencia de Ser que otorga realidad a toda su experiencia, que es su realidad relativa a ella misma. La simplicidad de la naturaleza de Ser, es justo una enorme complicación para la identificación mental. El instante que se afirma a sí mismo en sí mismo, es no cognoscible, pero si “fulgurantemente evidenciado” como la esencia de Ser, que da posibilidad a toda experiencia. 

 La esencia de Ser la somos, es imposible ir a ella, solo se puede reconocer. La esencia de Ser ya es ahora, realmente no hay camino…y todo aparente camino solo es la experiencia interpretada. Ya, inmediatamente, instantáneamente, eso que luego se confunde como “yo”, ya es, no puede dejar de ser; otra cosa son ideas o experiencias…la misma inconciencia o el sin memoria es una “experiencia” para la esencia simple de Ser.