jueves, 22 de mayo de 2014

Amando loca y cuerdamente

 Este amor del vivir que quiere vivir, sentir, ver, tocar, oler, oír, experimentar intensamente e infinitamente, amando locamente y cuerdamente. Recreándose en sí misma la vida se ama como experiencia de vida, regenerándose a cada momento dispuesta para amar-se una, otra, y otra vez. 

 El amor de la vida deja toda posibilidad, hasta el odio, la violencia y el dolor, esta hecho de amor de vida, despistadamente el amor se consume en su contradicción por ser lo que ya es, amor. Este amor por la experiencia, que no es más que la conciencia recreándose en sí misma, su libertad admite todo, y su locura y su cordura se afirman en su experiencia. Te quiero tanto vida, que yo misma me multiplico y recreo para amarte amándome. 

 A veces en esta locura de amor, parece imposible tolerar el sufrimiento terrible cuando aparece, y el sufrimiento indica una y otra vez el amor que es vida amándose a sí misma. Y otras veces la cordura de amor reconociéndose en sí mismo en todo como vida, apuntando a Eso que sostiene el amor siéndolo y trascendiéndolo. 

 Todo lo que auténticamente se puede necesitar como ser humano, es saber del amor que ya se Es, sintiéndolo y sabiéndolo en todo amándose; reconociendo la esencia de Ser, simultáneamente en todo y más allá de todo. Reconocer el Es, que es eterno (no tiempo), es lo que se puede necesitar, cuando el amor-conciencia que eres “quiere”.

Desilusión

 Es común escuchar lo importante que es tener ilusión, o de ilusión también se vive. Si la ilusión es el indicativo fundamental de amar-gozar el presente, con las propuestas muy necesarias (que se viven en el presente) para un posible futuro, la ilusión entonces se convierte en un presente vivaz, amoroso e intenso. Pero si la ilusión está proyectada más en el supuesto futuro, y el presente solo es un medio artificialmente estimulante, la ilusión entonces se convierte en un fracaso de vida, pues la vida es ahora. 

 Si la ilusión es la interpretación errónea de la realidad, y estar viviendo en la ilusión es estar engañado “negativamente” o “positivamente”, la realidad, o aspectos de la realidad pueden surgir en cualquier momento, creando inevitablemente desilusión, con su consecuente sufrimiento. 

 Toda desilusión es el resultado de la ilusión, y si realmente se quiere vivir la realidad, la desilusión con su consecuente sintomatología, es un buen indicativo para ir reconociendo más la autenticidad de lo real, y desde esa perspectiva la desilusión debería de ser muy bienvenida por su indicación. Aunque es frecuente ver como el sufrimiento de la desilusión construye una nueva ilusión, y a veces puede parecer un ciclo excesivamente repetitivo. 

La realidad es ahora, la experiencia simple y directa ahora, la mente con el tener o no tener, ser o no ser, fui y seré, se puede vivir en el ahora, pero es una superposición a la evidencia simple y directa del ahora-vida. Lo que es, es independientemente de lo que se piense, el pensar y su emocionalidad pueden incurrir en el ahora, pero puede ser pura ilusión, y la posibilidad de desilusión. 

 El reconocimiento de la ilusión y desilusión por la asertividad de la realidad, comprende la inevitabilidad de lo “sucedido”, y lo que está sucediendo, pero ese reconocimiento puede ser un revulsivo indicador de la ilusión, desilusión y realidad. Lo real no necesita ser reconocido porque ya lo es, pero puede suceder su reconocimiento, y su reconocer es una vivencia-evidencia realmente inimaginable y no desilusionante.

martes, 20 de mayo de 2014

Problemas

 No se pueden solucionar radicalmente los problemas cuando la inercia consciente o inconsciente es crear problemas. La existencia se puede ver desde el punto de vista de problema-solución con el siguiente enfoque: Como una constante de soluciones que van surgiendo a problemas inmediatos y básicos para el funcionamiento de una forma de vida, y esperanzas a posibilidades para solucionar otros no tan inmediatos pero que están ahí, como posibilidad de una armonía o gozo mayor en la experiencia. Este problema-solución es la afirmación de la experiencia de vida, la vida tiene esta configuración a través de la actividad y el cambio, eso reafirma el hecho de experimentar. 

 Todo se puede vivir como un problema, pero normalmente se vive como problema un tipo de circunstancias. El supuesto problema, y el intento a su solución, se puede vivir como un juego creativo de lo que llamaos experiencia de vida, o por lo contrario, el supuesto problema se puede vivir como una especie de tortura mental y emocional. El experimentar o el propio funcionamiento de la vida sucede, y en este suceder, problema y solución van de la mano. Y no tener problema por los problemas es la solución a los problemas, pues cuando no hay problema la solución es inexistente. Aunque hay circunstancias personales que viven como problema el no tener “problemas”, y también inercias a crear problemas de casi todo.

 Nacer es el posible “problema”, y nacer es ahora, es la experiencia ahora. El nacer a la experiencia se puede reconocerse como Ama-Nacer, el amanecer puede Ser. El no ver la experiencia como problema, y reconociéndose como ella i aparte de ella siendo, es la solución radical al problema de tener “problemas psico-emocionales” por tener cualquier tipo de problema. El problema psico-emocional gira alrededor de la identificación y sus demandas, miedos y culpas. Verdaderamente el problema humano es la identificación o ego, con la curiosidad de ser un problema fantasma, pues la identificación solo son ideas-interpretaciones y emociones consecuentes.

domingo, 18 de mayo de 2014

Sentido del humor en el reconocimiento de Ser

 Una buena carcajada puede surgir al darte cuenta, que ese pensamiento que se creía ser uno, y que ha estado dándole vueltas mentales y emocionales durante tanto “tiempo” queriéndose encontrar así mismo; justamente ese sí mismo siempre estaba allí siendo la noción directa de Ser. Pues esta noción o sentido de ser presencia ahora, es inseparable a uno mismo siéndolo, pues lo era y lo es ahora y siempre, no había que buscar ya estaba allí-aquí.

 Una buena carcajada puede surgir cuando reconoces el juego del experimentar, la globalidad de toda la experiencia, como una manifestación en ti y aparte de ti, una curiosa evidencia de serla sin serla. En el contraste de tomárselo todo tan en serio, y luego ver lo enormemente relativo que es todo, verdaderamente como un juego que es conciencia, que bien sienta reírse un rato de todo ello. 

 Una compasiva sonrisa puede surgir cuando se ve el lio mental y emocional de la identificación provocando sufrimiento, sabiendo que el ser nunca deja de ser en su paz de fondo, y que solo si se reconociera que la atención de la conciencia que se es, es lo que le da realidad he importancia al sufrimiento psico-emocional, y este desaparecería solo en reconocer la verdad de la atención-conciencia. 

 Una carcajada liberadora puede surgir cuando se ve, que uno creía ser la arrogancia de ser alguien, cuando realmente era y es la esencia de toda la experiencia. El orgullo, la vanidad y la prepotencia eran el resultado de creencias, y la simplicidad de relajarse siendo verdaderamente Ser, sin necesidad de buscar o demostrar, hace surgir la sonrisa, o la risa de liberarse del peso de la creencia. 

 Una sonrisa de alegría al ver la maravilla, la belleza amorosa de la espectacular experiencia, la vida. Con su infinidad de contrastes y posibilidades; el mágico artista que se es como conciencia, que todo es la misma conciencia sustentándose en su esencia trascendente que somos. La sonrisa consecuente al estado de asombro por el espectáculo de la vida, siéndolo y trascendiéndolo. 

 Una sonrisa puede surgir en el sentir de ser, en este cuerpo sintiente gustosamente siendo. El sentir del cuerpo que se expande como espacio o campo de conciencia felizmente siendo, el contentamiento de este gusto sintiente. 

 La carcajada que puede surgir al saber que no hay que hacer nada, y todavía más, que nunca se ha hecho nada. Que el personaje responsable con aparenté control, y preocupado por sus acciones era falso, pues todo funciona espontáneamente y automáticamente, en un fluir de lo que es, la infinitud de aspectos que configuran la experiencia. 

 Una carcajada puede surgir al discernir claramente la evidencia de ser, en contraste de las erróneas ideas de un personaje desgraciado y necesitado, confuso e inseguro, irascible o depresivo. Al diluirse la carga emocional de todas las ideas negativas sobre la falsa identidad, la risa liberadora aparece. 

 El reconocimiento de Ser que provoca una sonrisa y risa fácil por cualquier aspecto del experimentar. El buen sentido del humor que no necesita menospreciar o ridiculizar a “alguien”, pues ese supuesto alguien es el sí mismo que uno es, en forma de formas siendo en todo. 

 La gloriosa sonrisa de la alegría de Ser. El contentamiento apacible del reconocimiento de lo que realmente se Es. El regocijo del amor que es pura experiencia de Ser. Todo ese buen humor que surge de la sencillez espontanea de Ser.