sábado, 7 de junio de 2014

Qué difícil es criticar

 Qué difícil es criticar cuando se sabe de la infinitud circunstancial que hace que las cosas sean como son. 

 Qué difícil es criticar cuando la sinceridad surge, y se ve la inevitable experiencia del personaje que se cree o se ha creído ser. 

 Qué difícil es criticar cuando se ve claramente, que toda experiencia refleja como un espejo, el filtro profundo de nuestra mente personal.

 Qué difícil es criticar, etiquetando a las personas como figuras de un pesebre, cuando se comprende que todo está en cambio constante, sabiendo que todo pasará, excepto la esencia de Ser que trasciende tiempo y espacio.

 Qué difícil es criticar cuando rebosa el amor en el ahora presenciado, cuando el asombro de experimentar surge y se vive en la ingenua paz de Ser, en el presente inmediato. 

 Si la crítica solo y simplemente es una exposición de las cosas tal como son, para comprenderlas e intentar favorecer el bien común, con la posibilidad de ejercer las acciones más convenientes. Si la crítica solo pretende el poder tomar conciencia de la experiencia, sin ánimos de castigar, ofender, o el querer deliberadamente provocar sufrimiento. Si la crítica no tiene por objetivo la venganza de un sufrimiento no trascendido. Si la crítica no es el resultado del complejo de inferioridad, para sentirse momentáneamente compensado el personaje. Entonces y solo entonces, la crítica surge de la vivencia del amor y compasión real.

jueves, 5 de junio de 2014

La renovada mirada del reconocimiento de la esencia de Ser

 ¿Qué está sucediendo ahora?... En lo que está sucediendo ahora, reconoce el darse cuenta constante sin esfuerzo. Este darse cuenta evoca tu realidad de siempre, sencilla e invariable, sin forma ni tiempo; pues la memoria solo recoge esa noción de darse cuenta, que es sin cambios, como un darse cuenta que siempre es, la “noción” instantánea de “Yo” Ser, darse cuenta. Mira y discierne que la memoria (posibilidad de recordar) es la que se va de esa “noción”… y no esa “noción” de la memoria…Esa noción, Es. Por lo tanto, que puede ser esa noción sin memoria, si no esencia de Ser. 

 Unos breves segundos, reconoce ser consciente… la conciencia es simultáneamente con toda la experiencia. Para que haya experiencia ha de haber conciencia “ser consciente” o mejor dicho conciencia. Siempre hay conciencia en la experiencia. Sin nada de experiencia la conciencia queda como esencia, Tú realmente eres la esencia de la conciencia. La experiencia es la apariencia de la pura conciencia, siendo toda ella como conciencia en apariencia pero no como esencia. 

 Mira si hay control real en la experiencia, lo que se llama control es el resultado de la globalidad de la experiencia. El control aparentemente personal, es una mirada sobre un aspecto de lo que está configurando la totalidad de experiencia, como causa y efecto. Reconoce que verdaderamente la causa original de toda la experiencia es la conciencia, pues si no hay conciencia donde está la experiencia. Desde la perspectiva de la conciencia, que control hay que no sea ser consciente, pues el aparente control personal se basa en ser consciente…la persona siempre hará lo que pueda…en definitiva lo que la conciencia le permita en la totalidad de su experiencia. 

¿Sabes porque quieres vivir?… ¿supiste alguna vez porque quieres vivir?…o los valores sobre el vivir han surgido en la continuidad del vivir. El vivir vive sin saber, o mejor dicho, su saber es saber vivir, pues vivir es ahora, y su saber es realmente vivir. La auténtica sabiduría es la aplicación práctica de lo que es. La aplicación práctica del reconocimiento de la esencia de Ser, es siéndola, y no sabiéndola. El reconocimiento surge al diluir toda supuesta sabiduría, en la sabiduría directa de ser lo que se Es. Quédate en Es, directo, sin buscar otra cosa, es imposible no Ser, reconoce Ser siendo. Sáciate de Ser en el reconocimiento siendo, libremente, diluyendo la fuerza de la identificación mental y errónea, por la evidencia del reconocimiento de Ser, sin forzar, solo siendo, reconociendo; a "Tú" manera. 

 Una vez se discierne y se comprende intelectualmente, si hay demanda, hay que integrarlo a través del insistente reconocimiento. Desde aparentes distintos ángulos de visión el reconocimiento va integrándose en el vivir diario, y el vivir diario es la oportunidad del reconocimiento. Ningún proceso de investigación es total y aplicable para toda mente “personal”. Aunque a veces un tipo de investigación parezca despertar e integrar más, normalmente es la insistencia del reconocimiento, y sobre todo, cuando la investigación es sin tensión ni búsqueda, solo por el disfrute de la integración.

martes, 3 de junio de 2014

Perder y ganar Democracia e identificación

 Una de las consecuencias de la identificación, es el miedo por perder lo que se cree que se tiene, protegiendo unos intereses exageradamente egoístas. Otra de las consecuencias son ideales de ser más por creerse menos, las ideas de limitación y etiqueta negativa provocan ilusiones y admiraciones, idealizando personalidades, provocando romanticismos que idolatran. 

 La fuerza de la vida en su protección de mantener toda forma de vida, al pasar por la mente egocéntrica, produce el miedo psico-emocional del exceso de preocupación por la perdida, y el imaginado sufrimiento consecuente. Este miedo provoca unas decisiones y creencias de “proteccionismos” que impiden la compasión, la generosidad, y el bien común o sentido común. 

 La mente fuertemente marcada por la identificación errónea y negativa, proyecta ideales endiosados, adulando en el aparente exterior, a personalidades con supuestos valores fuera de lo común, y convirtiéndose en vasallos de estos ídolos, dispuestos a defender dicho ídolo por encima del sentido común. Esta fuerza mental del ídolo reafirma la idea o etiqueta aparentemente interior de ser menos, y eso se realimenta a si mismo reafirmando la idea errónea y negativa (lo que se cree ser), provocando ideas y emociones de culpa y vergüenza. 

 Aunque la estructura social de democracia intenta proteger a las minorías, lo cierto es que las mayorías ejercen una fuerza superior, y pueden muchas veces perderse en la falta de derechos humanos y sentido común. Entre la clase media y clase media baja o trabajador corriente (económicamente hablando), parece estar la gran masa social con posibilidad al voto democrático. Si en este gran número de personas predomina el miedo a perder, con una falta de visión de sentido común (sentir en comunión). Los idealismos políticos que promuevan el miedo, y un falso proteccionismo, patriotismo, nacionalismo y “racismo”, tienen casi siempre las de ganar. Solo cuando la masa crítica social aumenta mucho su mal estar, por limitaciones económicas, o muy flagrantes limitaciones de libertades, son capaces de liberarse del miedo a perder y aumenta la esperanza, la fuerza y la decisión a “ganar”. 

 Cuando la esperanza a ganar, y el liberarse momentáneamente de miedos para conseguir, está filtrado por el ego o la identificación personal, provoca progresivamente nuevos ídolos, culpas y miedos, dando paso nuevamente a ser manipulados, reprimidos y controlados por el egoísmo humano en sus diferentes niveles. También la idea y emoción negativa va acumulando represión y consecuente tensión, que al liberarse pierde la perspectiva de sentido común y respeto, provocando aberraciones sobre la base del amor e inteligencia integral. 

 La obsesión o preocupación del perder o ganar, es la consecuencia de una limitada y desorientada vivencia del presente. No reconociendo el amor y discernimiento en el aquí y ahora, pasando por alto la paz y felicidad sencilla y directa de Ser, en la inmediatez real del presente. En una sobrevaloración de posesión, pertenencia y posible ganancia futura, sin evidenciar el cambio continuo, y disolución constante de las formas. 

 Indicar la identificación o ego, y el reconocimiento de nuestra autentica naturaleza trascendente e inmanente, está aquí conjuntamente con todo lo demás, y así es como Es, en una posible “evolución”, en Eso que no evoluciona, la conciencia pura de Ser.