sábado, 14 de junio de 2014

Mientras haya mente...

 Si entendemos mente, como la capacidad de absorber información, asociar e interrelacionar información, y transformar la información, en nueva información, independientemente del potencial de los sentidos como sensibilidad de experiencia, y todos los automatismos genéticos funcionales. Entonces la mente como memoria, siempre puede estar aquí para favorecer, o desfavorecer la experiencia, y su interrelación constante con el cuerpo, dando la posibilidad a experimentar cualquier tipo de emoción. 

 Por un lado, funcionalmente la memoria es muy necesaria positivamente, integrándose muchas veces como funcionalidad espontanea en la experiencia. Por otro lado puede ser el fastidio del ego erróneo y negativo, predispuesto a provocar emociones de intranquilidad o insatisfacción, y proyecciones de orgullo, vanidad y prepotencia que reafirman la insatisfacción. 

 No fiarse del todo de la mente es muy conveniente, pues el “asentar catedra” de un yo que es, y nuca hará o experimentara tal o cual cosa, es un “error” que provoca la mente como identificación. La única afirmación posible es ahora, y si en el ahora aparece lo que aparece, es lo que es esa apariencia, una aparición. Vivir la aparición como un aparecer, e integrarla en la instantaneidad omniabarcante de Ser, sin procesos mentales de huidas, ataques y dudas acomplejantes, es mentalmente saber Ser y estar. 

 La irrefutable evidencia de saber Ser, e integrarla realmente en el saber estar, es el auténtico y total amor de Ser, estando. Lo que tenga que aparecer será, pero Ser, esencialmente Es. Todo está en Es, siendo como aparecer Ser.

jueves, 12 de junio de 2014

Las cosas que pasan...

 Cuando las cosas aparecen sin búsqueda, son intensamente en el presente, y pasan como si no se fueran. Las cosas que pasan son la realidad en forma de cosas, y al estar sin huida ni búsqueda mental, la espontánea experiencia no deja residuos. La realidad permanece constante en el aparente pasar de las cosas. La reiterada sensación que las cosas ya han pasado, o que las cosas no acaban de pasar, es un bucle mental, que impide que las cosas pasen en su intensidad absorbente y diluyente. Lo que pasa, pasa ahora, y él ahora es un pasar, sin pasar siendo. 

 El recuerdo de las cosas, o la imaginación sobre cosas, solo son cosas que pasan. Puede pasar… el saber que las cosas realmente no pasaron, sino que son el pasar de las cosas, pues las cosas cuando son, son. El recuerdo de las cosas solo es una película mental, entremezclándose con las cosas que pasan, en el pasar de las cosas. 

 El sorprendente pasar de las cosas, es el ahora que no pasará, en el pasar siendo de las cosas que pasan. Sencillamente, el pasar de las cosas es lo que está pasando, nada más se puede decir sobre el pasar, no pasar, y pasara, pues el pasar es lo que Es. Lo que esencialmente Es, no es ni pasado ni futuro, es eterno presente, el pasado y el futuro solo son cosas que pasan en el presente.

martes, 10 de junio de 2014

Atención sostenida

 La atención sostenida tarde o temprano puede revelar su paradójica naturaleza simultánea, de ser y no ser la experiencia. Esa peculiar realidad de su naturaleza, hace que la atención pueda ser un indicativo de identidad. Pues lo que es idéntico, constante e inalterable, en todo momento y circunstancia es la atención, la atención como posibilidad de experiencia, y la atención en ella misma, como trascendencia a toda experiencia. 

 El reconocimiento de la naturaleza de la atención, se estabiliza, cuando la atención se evidencia a sí misma como presencia silente; como experiencia directa, global o concreta, diluyendo el hábito mental de un sujeto que en realidad es objeto; o como atemporalidad indescriptible. La atención es la cualidad intrínseca de la conciencia, siendo en realidad ella misma, solo que es mal interpretada por la mente, y el origen de la falsa interpretación, es la identificación en la relación sujeto-objeto. Pues a lo único que se le puede llamar realmente sujeto es a la atención misma. Y el supuesto objeto es la experiencia de ella misma en sí misma. Otra cosa es la peculiaridad de la experiencia entre la relación de objetos, y por supuesto el objeto corporal con su cualidad sensitiva. 

 La atención es el medio, el fin y el principio, del reconocimiento de la realidad. La atención es lo único que se “tiene” siempre por que se Es. La atención es el Maestro, es la potencia del Amor, es realmente el discípulo en su esencia, es la vida en su proceso de nacimiento y muerte. La atención tiene la apariencia de nacer en toda experiencia, pero la atención en su esencia de conciencia es eterna.

lunes, 9 de junio de 2014

Uno-a Grande y Libre

 Los deseos de grandeza personal y de libertad del personaje de hacer lo que “me dé” la gana, son las proyecciones de una mentalidad acomplejada. La grandeza es el hecho de Ser, y la libertad solo se entiende desde la esencia de la única identidad posible, la de la totalidad. Todos los deseos de libertad desde la aparente parcialidad, son interpretaciones y limitaciones sobre lo que ya Es, o anhelos subconscientes de reconocimiento de lo que Es. 

 La visión de grandeza solo puede ser desde la universalidad o totalidad de la experiencia-existencia, sino, siempre chocará con lo aparentemente lo otro, y se medirá la grandeza por la fuerza comparativa y momentánea, de un único poder (fuerza) real. Desde un punto de vista de la vida como experiencia, los contrastes son intrínsecos a ella. Pero confundir los contrastes con el poder de la fuerza total de la vida, es una limitación contradictoria del entendimiento claro de lo que Es. 

 Intentar fortalecer un conjunto por el solo objetivo de ser más fuerte que lo otro, sin comprender que la fuerza la da la globalidad que configura la experiencia, es no estar en concordancia con el respeto, el amor y el poder real de la existencia. El poder simultanear el amor a la globalidad con el respeto a la singularidad, es realmente el reto de la mentalidad en la humanidad. 

 La auténtica libertad humana radica en el reconocimiento de la realidad y en esencial de nuestra naturaleza de Ser. Liberarse, es liberarse de los condicionamientos mentales, de las limitaciones psico-emocionales de la identificación personal. Liberarse es una cuestión de mentalidad, pues la libertad de lo que Es, ya Es.