jueves, 19 de junio de 2014

Rey de reyes. Dolor y sufrimiento en el reconocimiento de Ser

 Vivir el dolor y el sufrimiento desde la ausencia del “yo” identificado, no es no vivir el dolor o sufrimiento. La autenticidad en la espiritualidad o reconocimiento de Ser, es integrar en la vida cotidiana esa “Ausencia” (identidad) de cualquier cosa como la verdadera identidad, y como no, sobretodo el mal llamado "yo" queda como un aspecto funcional en la experiencia. Desde ahí, no hay otra consecuencia que la total aceptación, pues, ¿quién es el que acepta o no acepta? La ausencia de presencia de ausencia, y de ausencia de presencia, indica la Real naturaleza de Ser, o identidad Real. 

 El dolor o sufrimiento es una experiencia de vida, que desde el reconocimiento de Ser integrado en el diario vivir, relativiza el dolor o sufrimiento en su justa medida, que no es más que lo que es, sin implicación egoísta. La implicación egoísta son los pensamientos y emociones, de pérdida o ganancia, el miedo, la culpa, la exigencia o el abatimiento, de la arrogancia de un yo que se cree ser alguien diferenciado y singular, creyéndose ser menos o más que… El dolor o sufrimiento puede llegar a ser terrorífico e insistente, pero es el amor del juego del vivir la base de su tolerancia. También se podría decir que es un factor consecuente en este gran juego del experimentar. En este amor de vida está implícita siempre la posibilidad a su erradicación o relativización, y la vida en este aspecto ha de jugar y juega este papel desde diferentes modos, aunque a veces no sean reconocibles. 

 La funcionalidad de un componente mental-corporal a modo de “identidad” personal, queda integrada como circunstancialidad funcional en la globalidad de la experiencia, y nunca como identidad o naturaleza Real de Ser, el único Real-Rey de “reyes”. Esa realeza de la Nada-Ser, siendo simultáneamente Todo-Ser. Omnipresente, Omnisciente, y Omnipotente. Esa auténtica y Real Naturaleza, humilde por Ser nada, o ausencia de todo, y grandiosa por su eternidad e infinita posibilidad de experimentación.

martes, 17 de junio de 2014

Inercia de pensamiento y emoción

 Cuando se evidencia la fuerza hipnótica de la inercia del pensamiento y la emoción solo queda compasión. La pretensión del reconocimiento de Ser, y la consecuente aceptación de lo que Es, para subsanar el sufrimiento de la inercia del pensamiento y emoción de la identificación, solo es una posibilidad abierta, que “fructifica” con independencia de autorías, formalismos, o tiempos. 

 La peculiaridad de esta posibilidad abierta, rompe todos los esquemas de los modos, disciplinas y otras estructuras, sobre cualquier ámbito de los conocimientos. Todas las posibles indicaciones pueden parecer como lanzar semillas al viento. No obstante lanzar semillas forma parte de esta posibilidad abierta. 

 La sinceridad, la seriedad, la pasión e insistencia por la autenticidad, son indicativos básicos, pero continúan siendo abiertos a la posibilidad. La singularidad del reconocimiento de Ser, es una paradoja mental, por su extremada sencillez y su impersonalidad. La total aceptación como fundamento de paz, incluye todo contraste y toda intensidad, pues la aceptación es un dejar ser, lo que Es. 

 La vivencia no dual, no es solo intelectual, o de amor intenso por Ser. Es realmente ser lo que Es. La simultaneidad de presenciación siendo, sin saber y sabiendo, es lo que Es. 

 Quien sabe nada…Lo que es, irrefutablemente Es, lo que no es, solo tiene cabida como exposición, pues su misma exposición, Es. El todo es mentira y todo es verdad, Es. El solo hay una sola realidad omniabarcante y trascendente simultáneamente, Es. La noción instantánea de ser, Es. Ser, conciencia, existencia, Es. La negación por olvido, indica, Es. La nada, Es. Es, sin “ser”, Es. Lo que no Es, no puede Ser.