martes, 29 de julio de 2014

Liberación

 La liberación es liberarse de los pensamientos de preocupación, de culpa y de exigencia, con su consecuente emocionalidad que fluctúa entre rasgos de histerismo a depresión, oscilando en aspectos personales de prepotencia e impotencia, vanidad o soledad afectiva, engreimiento o vergüenza por ser poco. Todo este conjunto de pensamientos y emociones pueden llegar a provocar en diversos casos el favorecer variadas patologías psíquicas y físicas. Este conjunto de pensamientos, emociones y acciones, surgen y giran alrededor de la identificación sobre un yo individual, construido mentalmente por la interpretación de las experiencias vividas, mezclándose con la información y el trato recibido por los educadores directos (familia), conjuntamente con la educación e información social. Esta identificación mental sobre un yo soy (ego), está cargada de angustia base que puede ir acumulándose, en una especie de tensión o inquietud que oscila en intensidad según épocas o circunstancias. 

 La liberación es realmente liberase de un yo falso y negativo, y eso no hay que confundirlo con la personalidad. El tener una idea de persona y unos rasgos singulares de personalidad, es evidente que están ahí, a esto se le puede llamar ego funcional, y forma parte del existir-experimentar, y cada personalidad es singular, siendo correcto y bueno que así sea en este juego de la vida. Otra cosa distinta es confundirse como identidad, pues como real identidad somos la esencia de vida, y creerse una identidad negativa con complejos de inferioridad y superioridad, es la creencia posible a liberar. 

 Al reconocernos como la esencia de toda vida o experiencia, se comprende el amor por vivir, y el amor fundamental por esa personalidad central en nuestra vida, cada personalidad es digna de ser amada totalmente, y por consecuencia todas las personalidades que interactúan en este gran teatro que es la vida. Esta espectacular experimentación que es el vivir, toda ella es sagrada por lo que es, todo tiene el valor de Ser. Amar, compartir y mejorar en todo lo posible el gozo de vivir, desde un punto de vista global, es el leitmotiv de la vida. 

 La espiritualidad es reconocernos como la esencia de la vida trascendente e inmanente, como identidad es esa noción directa de Ser, imposible de ser conocida pues es puro conocer, pero si reconocida siéndola, en una singular evidencia más allá de todo conocimiento y autodefinición. La espiritualidad es comprender el amor que la vida es, el juego del experimentar con sus cambios y contrastes, amándose como personalidad siéndola y simultáneamente siendo todo. 

 Liberarse es liberarse de las creencias erróneas y negativas de identidad, pues como lo idéntico siempre es la esencia atemporal de Ser, Liberarse es liberarse de los modos de ser despreciables de uno mismo como personalidad, y liberarse de la crítica negativa y destructiva hacia los que llamamos los demás, y en general la falta de amor por el conjunto de la totalidad de la vida como experiencia.