miércoles, 9 de diciembre de 2015

La Nada

 El Algo de la Nada o la Nada de Algo. Normalmente al alguien no le interesa la nada y su reconocimiento no puede ser de nadie. Aun siendo no es. Esta paradoja es inalcanzable para el alguien, pues el alguien entiende solo por inicios, referencias, correlaciones, finales y sentidos.

  El concepto nada usado como contraste en el sentido de -no hay nada de esto- o en -no recuerdo nada- ¿Cuándo no hay nada de algo, que hay? y ¿Cuándo no hay recuerdo de nada, que hay? Eso que hay cuando no hay nada o ese concepto nada ¿que indica realmente?

  Normalmente la nada queda como un concepto funcional, o se quiere experimentar su verdad mediante la correlación pasado y futuro, y eso es imposible, o la nada queda relegada a un concepto negativo de poco o sin valor. Eso que no empieza y por consecuencia no termina, no es inteligible para la formulación corriente de experimentación y pensamiento.

  Eso puede indicarse como el instante sin noción de tiempo, ese “instante” siendo sin nadie distinto a El que lo “experimente”. Ese singular reconocimiento siéndolo. También se podría indicar como la esencia del presente de la conciencia, que aparentemente se dilata como el Todo en su infinitud de espacio de percepción y su posibilidad de experimentación concreta. Aunque todas las indicaciones son relativas y solo surgen en el ardor de su reconocimiento. La Nada-Todo desbordándose como genuino amor de experiencia, puede ser una indicación de la verdadera naturaleza de la realidad.

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