miércoles, 10 de junio de 2015

Lo aparentemente imperfeto también es perfecto

 Aunque desde el punto de vista de que toda experiencia pasará y nada circunstancial se puede dar como válido, en el aquí ahora, lo concreto, lo que se experimenta, es único y total, sea sufrimiento, alegría o monotonía, sea “perfecto o imperfecto”. Cualquier experiencia por irrelevante que parezca tiene su validez de ser como cualquier otra, y si es vista como perfecta o imperfeta su real perfección va más allá de contrarios, el hecho de ser experiencia tiene su total validez.

  Rechazar funcionalmente forma parte de la integridad de la experiencia, y nada puede ser menospreciado en la visión comprensiva y compasiva de lo real. Todo forma parte de la realidad, y aunque la realidad en su esencia trasciende la experiencia, ella como experiencia es realidad.

  El devoto del dios de la perfección, chocará siempre con la aparente imperfección, y será sabiéndolo o no su valor más preciado, pues desde ahí se apoyará su devoción.

  Lo sencillo y cotidiano está indicando la realidad presenciada, que es total, completa y única en su presente. El dolor y el placer, lo egoísta y lo altruista o la historia personal que sea, es la realidad siendo totalmente válida, plena y perfecta en ella misma en cada momento.

  El reconocimiento de la realidad no limita ni menosprecia cualquier aspecto de ella, a la luz de ese reconocimiento cada historia personal es tan digna como cualquier otra, y lo aparentemente perfecto o imperfecto forma parte de la Perfecta Realidad siendo.