martes, 3 de noviembre de 2015

La Real Normalidad

 La real normalidad no es para referirse a un conjunto de hábitos o normas a seguir. Es el estado normal de presencia de Ser, donde ahí, aparecen los hábitos, inercias, estructuras o experiencias varias. Lo simple, directo y ordinario de ser conciencia o “consciente”, es realmente lo más normal. A esta normalidad se le podría indicar como la auténtica humildad, pues como esencia no se opone a nada ni quiere nada, pues es esa trasparencia de “nada” siendo la posibilidad a toda experimentación, y en si nada le confronta oposición.

  La real normalidad en si es el ahora como conciencia presencia y la auténtica paz de Ser, no de estados de ser. Lo más ordinario donde se configura y des configura lo posible más extraordinario, por eso no es ninguna exaltación experimental. Y en general el ser humano es lo que menos busca pero más anhela reconocer, esta paradoja de serlo y no reconocerlo.

  Reconocer que lo auténticamente normal es la paz sin estados, que otorga la plenitud del ahora, cuando no hay deseos o búsquedas y tensiones o resistencias. La plenitud del presente siendo tal cual es, aceptando la totalidad de lo que es esta presenciación.

  Las singularidades, las diferenciaciones, los contrastes, son en si lo que configura la experimentación, esta aventura amorosa de la conciencia o vida. Pero lo esencial, lo realmente simple y normal, es la paz y felicidad sin contrastes, donde el amor y la belleza son el pulso de toda experiencia, aunque el dolor y sufrimiento puedan surgir, son aspectos del mismo pulso de la experimentación.

  Reconocerse como lo real normal y experimentar desde ahí, dejando fluctuar la creatividad de la conciencia o vida, pero reconociéndose como la humildad y la paz de la presencia de conciencia, siendo este ahora de “siempre” o sin tiempo, es lo que realmente somos.